
El entrenador brasileño Luizomar de Moura se convirtió oficialmente este viernes en el primer técnico extranjero en dirigir una selección cubana de voleibol.
“Cumplido el proceso dedicado a analizar los pormenores de la propuesta, la Federación Cubana de Voleibol (FCV) está en condiciones de anunciar que el prestigioso entrenador brasileño Luizomar Moura asumirá la dirección de la selección femenina de nuestro país”, informó la FCV en un comunicado.
El sueldo de Moura, cuyo monto no trascendió, será cubierto “al amparo del Proyecto de Empoderamiento de la Federación Internacional de Voleibol (FIVB)”, que también financiará la “presencia en eventos de fogueo, la adquisición de implementos y acciones de mejoramiento de la infraestructura en nuestra escuela nacional”.
Este proyecto de desarrollo entre la FCV y la FIVB, “se ha concebido para un plazo de cuatro años, en ajuste a una práctica internacional, que ha tenido expresiones en países como Japón, Turquía, Francia, Italia, Argentina, y que en este caso tributará –además– a la formación de entrenadores cubanos”, precisa el comunicado.
Asimismo, aseguran que el nombramiento del nuevo técnico fue consensuado por “el Inder, el Comité Olímpico Cubano y la Comisión Nacional de Voleibol, ante las cuales Moura expuso los detalles del proyecto, que luego se debatió a profundidad”.
Este domingo, el brasileño se unirá al equipo cubano que participa en la Copa Panamericana NORCECA de Voleibol Femenino, del 3 al 10 de agosto. en Colima, México.
La noticia, que había sido adelantada a inicios de julio por la página especializada CubanSp1ke, ha generado posiciones a favor y en contra: algunos consideran esencial incorporar a un entrenador extranjero para cambiar la dinámica y rescatar el prestigio del voleibol femenino cubano, mientras otros sostienen que en la isla hay profesionales capacitados y que la solución pasa por rescatar las enseñanzas del fallecido Eugenio George, u otros preparados nacionales, y rehacer la estructura desde la base.
El brasileño, de 59 años, acumula experiencia y un palmarés que incluye oros en los Mundiales juveniles de 2005 y 2007, el Mundial cadetes de 2009 y el título de campeón mundial femenino de clubes en 2011 con el Osasco.
Ahora, enfrenta la difícil tarea de reconstruir prácticamente desde cero un equipo femenino competitivo en Cuba.
Según CubanSp1ke, la base actual del voleibol femenino cubano está compuesta por jugadoras que apenas tienen participación en ligas de nivel, muchas de ellas estancadas o sin oportunidades reales de desarrollo. Algunas, como Gretell Moreno, han mostrado progresos, pero son excepciones en un panorama desolador.
El estado actual del voleibol femenino cubano es resultado de casi 20 años de mal trabajo, abandono y falta de renovación, según CubanSp1ke. Las enseñanzas de George se han perdido, y la estructura vigente solo funciona como un sistema obsoleto que no produce atletas de nivel. Los talentos que surgen suelen emigrar antes de debutar con la selección, atraídos por promesas de contratos y ganancias ofrecidas directamente a sus familias.
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