El Central azucarero Primero de Enero, ubicado en el municipio del mismo nombre en Ciego de Ávila, atraviesa una crisis que amenaza con dejar completamente inactiva la próxima campaña de zafra, además de sumir en la desesperación a decenas de trabajadores que hoy no tienen luz ni salario ni certeza sobre su futuro laboral.
El usuario de Facebook Obdiel Torres Guevara denunció que el central se encuentra paralizado debido a un corte del servicio eléctrico provocado por una deuda acumulada. Esto afecta tanto a la industria azucarera como al resto del complejo agroindustrial vinculado a ella.

Asegura que los vecinos han dado testimonios sobre el corte del servicio eléctrico en el central, lo que obliga a detener las labores de reparación esenciales para la arrancada de la próxima campaña, comprometiendo seriamente su viabilidad.
La situación de los trabajadores es alarmante. Muchos han sido reubicados en otras entidades estatales como fábricas de tableros o brigadas de desbroce, mientras otros han sido forzados a tomar vacaciones sin pago.
Además, algunos obreros del central aseguran que el gobierno les debe quincenas completas de salario, en un contexto nacional marcado por la inflación y el incremento constante del costo de vida. Esto los deja en la extrema pobreza y sin poder sustentar a sus familias.
A este cuadro se suma el silencio de las autoridades locales y del gobierno central. No se ha emitido ninguna nota oficial ni se han ofrecido explicaciones públicas a los trabajadores ni a la población del municipio, que depende de esta industria para subsistir.
Aunque hay quienes dentro del central intentan salvar lo que queda del sistema, los esfuerzos resultan insuficientes frente a una estructura estatal que, lejos de apoyar, parece haber abandonado a su suerte una industria que en el pasado fue emblema de la economía nacional.
La escasez de caña es otro factor que condena a este central. La falta de planificación agrícola, el deterioro de la infraestructura y la prioridad que el régimen ha dado al turismo por encima del sector agroindustrial han dejado a la producción azucarera en ruinas.
La crisis del Central Primero de Enero no es un caso aislado, sino una muestra más del colapso del modelo económico en Cuba, donde los trabajadores son los más afectados y el Estado continúa sin asumir responsabilidades.
La falta de transparencia, la deuda energética, el impago salarial y la falta de caña constituyen un cóctel que podría llevar a la desaparición definitiva de una industria vital para la región.
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