Un reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) pronostica dos años más de severas dificultades económicas para Cuba, situando al país entre los peores del continente en desempeño económico y estabilidad inflacionaria.
El informe anticipa que la economía cubana caerá un 1,5% en 2025 y experimentará un estancamiento virtual en 2026, con un crecimiento de apenas 0,1%. Solo Haití presentaría peores indicadores económicos en la región, según el análisis divulgado por el economista cubano Pedro Monreal, e
El estudio también clasifica a Cuba como uno de los cinco países latinoamericanos con “inflación crónica”, ubicándola como la tercera más alta del continente en 2024.
Debido a esta situación, Cuba fue excluida del cálculo de promedios regionales y subregionales, lo que subraya la magnitud de su crisis inflacionaria.
Estos datos confirman las advertencias previas de analistas independientes, quienes han señalado que el país enfrenta una combinación peligrosa de deuda creciente, desplome productivo, mercado informal en expansión y pérdida sostenida del poder adquisitivo.
El informe de CEPAL no hace mención directa a políticas gubernamentales específicas, pero sugiere que los actuales niveles de distorsión estructural y falta de liquidez dificultarán cualquier recuperación sostenible en el corto plazo.
La situación se agrava con el limitado acceso a financiamiento externo y el bajo nivel de inversión extranjera, en medio de un escenario geopolítico complejo.

El pronóstico de la CEPAL llega en un momento en que las autoridades cubanas insisten en su plan de “recuperación gradual”, mientras la población experimenta escasez crónica de alimentos, medicinas, energía y transporte, en una de las peores crisis desde la década de 1990.
En general, la CEPAL advierte que la región de América Latina y el Caribe continúa en un prolongado período de bajo crecimiento. Se estima que el producto interno bruto (PIB) real crecerá en promedio 2,2% en 2025 y 2,3% en 2026, manteniendo las tasas registradas en 2023 y 2024.
El propio régimen cubano ha admitido oficialmente que la recuperación del país aún está muy lejos.
“Falta mucho por hacer”, reconoció el primer ministro Manuel Marrero Cruz, al presentar ante la Asamblea Nacional del Poder Popular los resultados del llamado “Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía”.
El reconocimiento, aunque maquillado por un lenguaje triunfalista, evidencia el desgaste del modelo económico vigente y la incapacidad del gobierno para revertir una situación que muchos cubanos viven con angustia cotidiana: apagones prolongados, desabastecimiento, inflación descontrolada y una creciente incertidumbre sobre el futuro.
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