
Una fuerte tormenta local severa azotó este martes la localidad de Coquitos de Jaibo, en la provincia de Guantánamo, dejando graves afectaciones materiales. Entre los damnificados, una familia perdió completamente el techo de su vivienda, construida con años de esfuerzo, sin que hasta el momento hayan recibido ayuda concreta de las autoridades.
Según la publicación en Facebook del periodista Yosmany Mayeta Labrada, lo único que han recibido los afectados hasta ahora es una visita simbólica de representantes del Poder Popular, acompañada de frases como “no están desamparados” y “confiamos en la recuperación”, pero sin soluciones reales: ni materiales, ni colchones, ni alimentos, ni promesas concretas de reparación.
“La confianza no reemplaza un techo. Y el ‘no están desamparados’ no se convierte en ayuda real”, denunció el activista Mayeta en su post.
¿Y las respuestas?
La situación ha generado frustración entre vecinos y observadores que se preguntan: ¿Dónde están los recursos que el Estado asegura tener para emergencias? ¿Cuántas familias más siguen esperando respuestas desde ciclones pasados? ¿Quién se hace responsable por la vulnerabilidad en que viven miles de cubanos?
Mientras tanto, la familia afectada se enfrenta a la intemperie, con sus pertenencias dañadas y sin un horizonte claro de ayuda estatal.
El fenómeno
Medios oficiales como Radio Guantánamo confirmaron que la tormenta causó la caída de árboles, daños en cubiertas ligeras, afectaciones al tendido eléctrico y telefónico, así como derrumbes parciales. No se reportaron víctimas fatales ni heridos.
Sin embargo, el drama humano tras los datos fríos del parte meteorológico revela una realidad más cruda: en Cuba, el viento se lleva los techos... y el gobierno, las soluciones.
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