Especialistas cubanos y británicos colaboran para evitar la extinción de la Polymita

Polymita cubana © X/@UoNPressOffice
Polymita cubana Foto © X/@UoNPressOffice

Este artículo es de hace 1 año

La belleza que la hace codiciable también ha puesto en peligro de desaparecer a una especie endémica de Cuba, la Polymita, razón que llevó a especialistas cubanos y británicos a trabajar juntos en un proyecto para salvarla de su extinción.

Desde Cuba, el biólogo conservacionista Bernardo Reyes-Tur, profesor de la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba, y en el Reino Unido, el genetista evolutivo y experto en moluscos Angus Davison, académico de la Universidad de Nottingham, comandan una misión para evitar la desaparición de las seis especies conocidas de Polymita de sus hábitats forestales nativos en el este de la isla, reveló este lunes un reportaje de la BBC News.

La Polymita es un género de caracoles terrestres endémicos de Cuba, que son considerados los más bellos del mundo, por los colores brillantes y peculiares patrones de sus caparazones.

Pero, por desgracia, las particularidades que los hacen preciosos y exclusivos también los han convertido en animales amenazados, debido a su captura por coleccionistas y para el comercio de sus conchas como objetos decorativos.

Precisamente, el proyecto de colaboración que une a especialistas de ambos países busca “comprender mejor cómo evolucionaron los caracoles y proporcionar información que ayude a la conservación".

Según informó BBC News, el profesor cubano Reyes-Tur lleva a cabo la cría en cautiverio de las polimitas en su propia casa, afrontando obstáculos como la falta de electricidad, a causa de “suministros de energía poco confiables”, y las elevadas temperaturas propias del clima en el oriente de la isla.

“Aún no han criado, pero les va bien”, afirmó durante una entrevista por videollamada. “Pero es un desafío, tenemos apagones todo el tiempo”.

Entretanto, en los laboratorios con moderno equipamiento de la Universidad de Nottingham, Davison y su equipo conservan muestras de tejido de caracol en congeladores criogénicos, para realizar investigaciones genéticas.

Los especialistas “pueden usar ese material para leer el genoma de los animales: el conjunto biológico de instrucciones codificadas que define a cada caracol”, destaca el reportaje.

La información que obtengan durante el estudio les permitiría confirmar la cantidad de especies existentes, su relación entre sí y cuál parte de su código genético les confiere sus singulares patrones de color.

“El este de Cuba es el único lugar del mundo donde se encuentran estos caracoles. Ahí es donde está la experiencia, donde vive y trabaja la gente que conoce a estos caracoles, los ama y los comprende”, señaló Davison a BBC News.

El científico manifestó su esperanza de “poder utilizar la información genética que podamos aportar para contribuir a su conservación”.

Si bien están vigentes normas internacionales para proteger a las polimitas, estas no se cumplen a cabalidad. La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CIEPA) considera ilegal sacar los caracoles o sus conchas de Cuba sin autorización, sin embargo, su venta en otros países no es ilícita.

En una búsqueda realizada en internet por la autora del reportaje, Victoria Gill, y el profesor Davison, aparecieron varios sitios donde vendedores del Reino Unido ofrecían conchas de Polymita. En una de las plataformas, estaba a la venta una colección de siete conchas a un precio de 160 libras.

En Cuba es frecuente la captura furtiva de estos caracoles, para obtener sus conchas, las cuales se han vendido por años -y continúan vendiéndose- a los turistas en tiendas de artesanías y souvenirs, tanto estatales como del sector privado, e igualmente en el mercado negro.

Un reporte del diario oficial Granma, en 2015, reveló que los lugares donde en ese entonces tenía mayor auge el comercio ilegal del molusco era en los municipios guantanameros de Baracoa, Imías y Maisí, ante la desidia de las autoridades.

Hay seis especies conocidas de polimitas, de las cuales la más amenazada es la Polymita sulphurosa, que es “de color verde lima con patrones de llamas azules alrededor de sus espirales y bandas de color naranja y amarillo brillante a lo largo de su caparazón”, describió BBC News. No obstante, todas son muy coloridas, un rasgo extraordinario “que constituye un misterio evolutivo en sí mismo”.

En junio pasado fue un hito la publicación del genoma de la Polymita picta, una investigación de los académicos Reyes-Tur y Davison y sus respectivos equipos, recogida en la Revista de Estudios Moluscos bajo el título “El genoma mitocondrial y la ubicación filogenética del caracol más hermoso del mundo, Polymita picta”.

La Polymita picta fue declarada Molusco del Año 2022, según una encuesta internacional organizada por el Centro Loewe de Genómica Traslacional de la Biodiversidad (TBG), de Alemania, y la Sociedad mundial para la investigación de moluscos (Unitas Malacologica). También había sido nominada para el premio en 2021, cuando obtuvo el segundo lugar.

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