Unos 300 migrantes, entre ellos varios cubanos, recorren el sur de México en una caravana que busca nuevas oportunidades sin cruzar a Estados Unidos. El grupo avanza por las carreteras de Chiapas con destino a la Ciudad de México, decidido a rehacer sus planes y encontrar estabilidad.
“Esperemos que a la mayoría de los que vamos aquí, México nos abrace y nos dé la posibilidad de ser uno más en este país”, dijo a Telemundo 51, el cubano Andrés Hernández, que llegó hace casi un año con la intención de cruzar a territorio estadounidense, pero las políticas migratorias de Donald Trump lo obligaron a cambiar de planes.
Hernández quedó varado en Tapachula, donde ha sobrevivido con trabajos temporales. Junto a él camina José Amaral, migrante de Venezuela, quien reclama empleos dignos y mejores salarios.
“Hay gente que trabaja por 150 pesos, 12 o 13 horas”, lamentó. La precariedad laboral y la falta de documentos legales han empujado a muchos migrantes a replantearse su destino.
Durante meses, decenas de migrantes permanecieron en la frontera sur esperando definir sus próximos pasos. Finalmente, decidieron salir organizados hacia el centro del país para gestionar su situación migratoria y acceder a permisos que les permitan vivir y trabajar legalmente en México.
La caravana comenzó bajo la coordinación de Luis García Villagrán, del Centro de Dignificación Humana, pero su detención esta semana por una orden de aprehensión vinculada a tráfico de personas dejó al grupo sin su líder habitual. Pese a ello, los migrantes mantuvieron el rumbo.
En Ciudad de México esperan que el Instituto Nacional de Migración atienda sus casos. Entre los caminantes está Zenaida Davío, cubana, con la esperanza de regularizar su estatus migratorio. “Con el favor de Dios vamos a lograr seguir”, afirmó.
La caravana descansó el jueves en Huixtla, a más de mil kilómetros de la capital mexicana. Antes del amanecer, retomarán el trayecto con la meta clara de crear un nuevo hogar, aún sabiendo imposible el “sueño americano”.
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