
El régimen cubano asegura que sus 25 parques solares fotovoltaicos sincronizados al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) están generando más energía de la prevista.
En medio de la crisis energética que golpea a los cubanos, con apagones de más de 20 horas en muchos territorios, el ingeniero Mario Castillo Salas, directivo de la Unión Eléctrica (UNE), informó que los parques solares aportan regularmente más de 500 megawatts (MW) al mediodía, superando los 2.570 megawatts hora (MWh) en generación diaria.
Granma presentó los datos como un avance y resalta que estos parques permiten amortiguar las afectaciones eléctricas. En Ciego de Ávila, por ejemplo, las plantas solares generaron más de 16.500 MWh entre julio y agosto, evitando el consumo de 4.290 toneladas de combustible y la emisión de 140.000 toneladas de dióxido de carbono, según cifras oficiales.
Sin embargo, el alivio es mínimo frente a la profundidad de la crisis energética nacional. Este martes, la UNE reportó un déficit de capacidad superior a los 1.600 MW, lo que provocó apagones continuos en todo el país, incluido durante la madrugada. El lunes, la máxima afectación fue de 1.709 MW a las 8:30 p.m., fuera del horario pico.
La producción actual del SEN apenas alcanza los 2.130 MW frente a una demanda que supera los 3.300 MW, lo que implica cortes prolongados del servicio.
Las causas del colapso son múltiples y persistentes: averías en unidades clave de las termoeléctricas, mantenimientos en diferentes plantas y falta de combustible que mantiene inactivas 39 centrales de generación distribuida.
El régimen celebra el aporte de la energía solar, pero lo cierto es que esta representa solo una fracción de lo necesario para estabilizar el sistema. Los 2.613 MWh aportados por los parques solares este martes, con un pico de 552 MW al mediodía, no bastan para cubrir el déficit estructural.
Mientras tanto, los cubanos siguen enfrentando cortes del servicio eléctrico diarios, a pesar de promesas oficiales de limitar los apagones. En La Habana se reportaron afectaciones desde las 2:00 p.m. hasta pasada la medianoche del lunes.
En redes sociales, los ciudadanos narran cómo han tenido que adaptarse a la oscuridad y la precariedad. Muchas familias sacan los colchones al portal en las noches, otros duermen en la azotea para escapar del calor sofocante durante los apagones.
Las plataformas digitales se han convertido en espacios de denuncia y desahogo ante un sistema eléctrico que sigue sin ofrecer respuestas sostenibles.
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