En medio del deterioro generalizado de instituciones culturales, recreativas y de educación ambiental en Cuba, el régimen apuesta —sin embargo— por relanzar el Acuario Nacional en La Habana, una instalación que atraviesa una crisis tanto en sus especies como en su infraestructura.
De acuerdo con un reporte transmitido por el canal oficialista Canal Habana, la mayor urgencia del centro es la reposición de fauna marina.
La población de tortugas marinas ha caído drásticamente y la institución ha solicitado al Ministerio de la Industria Alimentaria permisos especiales para capturar nuevos ejemplares.
“Lastimosamente, la masa de tortugas que tenemos en la instalación se ha deprimido”, admitió un funcionario del acuario.
La situación de los lobos marinos es aún más crítica: los ejemplares que permanecen son longevos y han sufrido un alto nivel de entrecruzamiento, lo que pone en riesgo su supervivencia en la instalación
Para evitar la desaparición de esta colonia, se desarrolla un proyecto con Namibia que permitiría traer animales frescos para incorporarlos a las exhibiciones.
Aunque la dirección insiste en que el acuario no ha detenido su labor de conservación, los problemas estructurales se acumulan.
El proyecto de rescate prevé reparar peceras, estanques y áreas públicas, todas afectadas por el ambiente salino y el abandono.
La promesa oficial es que, una vez restauradas, estas instalaciones podrán mostrar los resultados de investigaciones científicas desarrolladas por el personal.
Las autoridades destacan la “importancia científica y educativa” del plan, pero la realidad es que el acuario refleja el mismo deterioro que sufren zoológicos, museos y parques en el país.
El contraste es evidente: mientras se intenta exhibir un proyecto de rescate, los visitantes encuentran instalaciones golpeadas y especies en peligro, en un contexto de crisis económica y de abandono de la infraestructura pública.
En mayo, un video publicado en redes sociales por la creadora de contenido cubana @kary_y_jony puso en el centro del debate público el estado de abandono del Acuario Nacional de Cuba, en La Habana.
En el material audiovisual, la joven documenta con imágenes y comentarios el deterioro visible de las instalaciones: paredes con moho y filtraciones, pisos mojados, falta de mantenimiento estructural, barandas oxidadas y una notable escasez de especies marinas.
“Todo parecía estar abandonado a su suerte”, lamentó la autora del video, quien criticó también los servicios gastronómicos del lugar por su escasa variedad y mala atención.
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