
El cubano Randy Arozarena volvió a inscribir su nombre en la historia de las Grandes Ligas, aunque esta vez a costa de un registro poco envidiable: se convirtió en el pelotero nacido en Cuba con más pelotazos recibidos (24) en una temporada de MLB.
Según el periodista Francys Romero en la red social Facebook, la marca anterior, situada en 23, había permanecido intacta desde 1956 en poder de la leyenda Orestes “Minnie” Miñoso, pionero latino en las Mayores y símbolo eterno del béisbol de la isla.
Un récord con dolor
En el béisbol, recibir un pelotazo no solo significa llegar a primera base: es una muestra del sacrificio físico que asumen los bateadores frente al pitcheo rival. Arozarena, con su estilo agresivo y su disposición a plantarse firme en el plato, ha terminado pagando el precio de esa valentía.
Aunque “doloroso”, el récord también refleja la importancia del jardinero de los Marineros en la alineación del plantel de Seattle: su presencia en base, incluso a través de los pelotazos, sigue siendo clave para producir carreras.
El peso de la historia
Superar a Miñoso en cualquier estadística no es un hecho menor. El “Cometa Cubano” abrió las puertas del béisbol estadounidense a generaciones de peloteros latinoamericanos y dejó un legado imborrable tanto dentro como fuera del terreno.
Hoy, casi siete décadas después, Arozarena rompe esa marca, conectando de manera simbólica dos épocas del béisbol cubano en las Grandes Ligas.
No es el récord que sueña un bateador, pero sí otro capítulo en la carrera de un pelotero que sigue dejando huella en la MLB.
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