
El apagón nacional que dejó sin electricidad a toda Cuba este miércoles se agravó en horas de la tarde con la caída del microsistema eléctrico híbrido en Granma, un intento de sincronizar los Parque Solar Fotovoltaico (PSF) con la generación distribuida.
El hecho fue reportado a las 16:58 horas por la salida imprevista del Parque La Sabana debido a condiciones de nubosidad, según informó el periodista oficialista Jorge Luis Ríos Frías.
La desconexión devolvió a la oscuridad a miles de familias en la provincia oriental, que habían recuperado parcialmente el servicio tras los primeros intentos de sincronización del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) en la mañana, citó Cubadebate.
Dos horas antes la radio local había celebrado que "Por primera vez en Cuba se logra establecer generación eléctrica por "microsistema híbrido", que consiste en la sincronización de los Parque Solar Fotovoltaico (PSF) con generación distribuida".
Aparentemente el anclaje no funcionó y la sincronización del parque fotovoltaico duró muy poco. Autoridades confirmaron que ahora se iniciaron labores de restablecimiento “de forma paulatina”, aunque sin plazos claros.
El colapso en Granma se suma al registrado horas antes en La Habana, donde el microsistema capitalino se desplomó a la 1:06 p.m., interrumpiendo el alivio temporal en barrios de Guanabacoa, Arroyo Naranjo y Boyeros.
Ambos incidentes ponen en evidencia la fragilidad de las soluciones improvisadas tras la salida de la central Antonio Guiteras, la mayor del país.
Según la Unión Eléctrica, la disponibilidad actual es de 1.730 MW frente a una demanda de 2.950 MW, lo que provoca un déficit de 1.238 MW y cortes masivos que afectan al país entero.
El pronóstico para el horario pico era aún más desalentador: una afectación estimada de 1.790 MW.
El Ministerio de Energía y Minas informó que había arrancado Energás Boca de Jaruco para alimentar termoeléctricas y subestaciones, y aseguró que más de 200 MW en microsistemas eléctricos estarían destinados a “objetivos vitales” como hospitales, panaderías y bombeos de agua. Sin embargo, los constantes colapsos muestran que el sistema es incapaz de sostenerse.
La caída del microsistema de Granma confirma lo que muchos cubanos perciben: cada intento de restablecimiento se convierte en un ciclo de falsas esperanzas seguido de nuevas frustraciones. La población queda atrapada entre apagones interminables y promesas oficiales que no resuelven el deterioro estructural del sistema eléctrico.
Con el de este miércoles, Cuba suma su quinto apagón nacional en menos de un año, una señal del colapso técnico y político de un modelo incapaz de garantizar siquiera la electricidad.
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