
Cuba amaneció este miércoles prácticamente a oscuras tras una falla en la central termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas, lo que provocó un apagón general en casi todo el país; ante el colapso del sistema eléctrico nacional, el régimen anunció que ya arrancaron los sistemas de emergencia en varios puntos del país.
El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) confirmó la creación de “microsistemas” para garantizar el servicio en algunos objetivos considerados vitales.
De acuerdo con el primer secretario del Partido Comunista en Matanzas, Mario Sabines Lorenzo, la salida de la planta se debió a una “señal falsa en la automática” que obligó a detener operaciones.
Mientras tanto, el propio funcionario asegura que la Guiteras está lista para un arranque en cuanto llegue la energía que permita reiniciar el sistema.
El gobierno ha ordenado la conformación de pequeños circuitos eléctricos independientes, los llamados microsistemas, destinados a mantener en funcionamiento instalaciones estratégicas en distintos territorios, como hospitales, centros de distribución de agua y dependencias militares.
Sin embargo, la población permanece sin acceso a electricidad en la mayoría de las provincias.
La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) informó que a las 9:14 de la mañana de este miércoles se produjo una caída total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), que provocó un apagón general en toda la isla.
El colapso del sistema ocurrió apenas unos días después de que el pasado domingo el oriente de Cuba quedara completamente a oscuras.
Aunque el pasado año el régimen prometió cambiar la estrategia para garantizar "estabilidad" del SEN en caso de desconexión, la crisis energética se agrava y se traduce en apagones cada vez más prolongados y frecuentes.
Las termoeléctricas, obsoletas y mal mantenidas, no logran sostener la demanda nacional. A esto se suman los retrasos en la llegada de combustible importado, lo que convierte cualquier avería en una catástrofe de alcance nacional.
Para la ciudadanía, la solución oficial mediante “microsistemas” es apenas un parche frente a un sistema colapsado. Mientras unos pocos reciben energía por criterios de prioridad política, la gran mayoría de los cubanos soporta largas horas sin electricidad, con el consecuente impacto en el acceso a alimentos, transporte y comunicaciones.
El apagón general ha reavivado la indignación social contra un gobierno incapaz de garantizar un servicio básico tras más de seis décadas de centralización absoluta.
La promesa de reanudar el arranque de la Guiteras no calma la frustración de un pueblo que asocia cada nuevo corte eléctrico con el fracaso de un modelo que se resiste a permitir soluciones reales.
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