
En medio del caos provocado por el apagón nacional que mantiene a Cuba a oscuras, las autoridades de Santiago de Cuba anunciaron la venta de sirope y mermelada para los niños con bajo peso y talla, así como 250 gramos de galleticas de dulce para menores entre 1 y 6 años "para minimizar afectaciones".
La medida, que intenta maquillar la gravedad de la crisis energética y alimentaria, fue presentada por la prensa oficial como un alivio, pero desató indignación y burlas entre la población.
La coordinadora de programas del Gobierno provincial, Edelva Marín Medina, dijo al periódico Sierra Maestra que se mantiene la distribución de arroz pendiente de meses anteriores, y las bodegas están listas para despachar mercancías "mientras la claridad del día lo permita", una muestra de cómo la vida en la segunda ciudad más importante del país retrocede a condiciones de supervivencia preeléctricas.
El director de la Empresa Alimentaria, Jorge Luis Arce Ferrer, informó que se habilitaron 86 grupos electrógenos y 114 hornos de leña para garantizar el pan de la canasta básica.
Mientras, el Ministerio de Comercio instala puntos de venta de comida "de acuerdo con el nivel adquisitivo de las personas".
En paralelo, la entrega de agua está sujeta a cambios por la inestabilidad del sistema, confirmaron funcionarios de la Empresa Aguas Santiago.
Lejos de ser un alivio, estas disposiciones fueron recibidas con escepticismo e ironía por los ciudadanos.
"No, ustedes tienen que estar enfermos, no puede ser que glorifiquen esta porquería", comentó un internauta.
Una joven universitaria ironizó: "Muy bien, con dos libras de arroz, mermelada y sirope sí que podemos enfrentarnos a lo que venga".
Otra usuaria remató: "Sirope y mermelada es justo lo que necesitan los niños bajo peso".
Una crisis que se repite sin solución
Las improvisadas medidas en Santiago se producen tras el quinto apagón nacional en menos de un año, una cifra que retrata la fragilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y la incapacidad del régimen para garantizar lo más básico: electricidad.
El último corte se produjo este miércoles a las 9:14 de la mañana, cuando la termoeléctrica Antonio Guiteras salió de servicio de forma imprevista, provocando el colapso total del SEN.
No es un hecho aislado: en octubre y diciembre de 2024 la misma central dejó al país sin luz; en noviembre de ese año el huracán Rafael provocó otra caída total; en marzo de 2025 fue una falla en la subestación Diezmero de La Habana; y
el 7 de septiembre último, una avería en la línea Nuevitas-Tunas dejó sin electricidad a todo el oriente cubano.
El fracaso de un modelo
Las escenas que hoy vive Santiago de Cuba -hornos de leña para suplir la falta de electricidad, reparto de arroz atrasado y venta de sirope como "alternativa nutricional"- ilustran el fracaso de un sistema que, tras más de seis décadas en el poder, mantiene al país en condiciones de miseria.
Mientras el régimen repite que "se investigan las causas" y que "se avanza en la recuperación", millones de cubanos dependen de soluciones improvisadas que recuerdan más a tiempos de guerra que a la vida cotidiana en pleno siglo XXI.
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