"Que encuentren primero con qué pagarnos": Experto ruso pone condiciones para ayudar a Cuba ante crisis energética

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Imagen de referencia creada con Inteligencia Artificial Foto © CiberCuba / ChatGPT

Un experto energético ruso puso sobre la mesa uno de los principales obstáculos para que Moscú acuda nuevamente al rescate de Cuba en medio de la profunda crisis del Sistema Eléctrico Nacional (SEN): la falta de dinero para pagar las inversiones necesarias.

«Cuba es un actor insolvente. Que encuentren primero con qué pagarnos. Entonces podremos hablar del tema», afirmó Igor Yushkov, experto de la Universidad Financiera adscrita al gobierno de Rusia, en declaraciones a Finanzas Mail recogidas este viernes por Gazeta.Ru.

Yushkov sostuvo que Rusia tiene capacidad técnica para ayudar a modernizar la infraestructura energética cubana, pero advirtió que cualquier cooperación de esa magnitud tendría que resultar comercialmente viable para Moscú.

«El sistema energético cubano está muy deteriorado, razón por la cual en la isla se producen cortes de electricidad con regularidad. Al mismo tiempo, el consumo continúa creciendo, mientras no se lleva a cabo una modernización a gran escala y prácticamente no se incorporan nuevas capacidades de generación», explicó.

El diagnóstico coincide con una realidad que los cubanos padecen diariamente: un sistema eléctrico envejecido, con frecuentes averías en las termoeléctricas, insuficiente capacidad de generación y una dependencia crítica del combustible importado.

Según Yushkov, las posibilidades técnicas de cooperación son amplias.

«Las empresas rusas podrían construir centrales eléctricas en Cuba, organizar suministros de gas o carbón e incluso estudiar un proyecto de central nuclear. Sin embargo, primero es necesario determinar de qué manera la república compensaría los costos», señaló.

La advertencia adquiere especial relevancia porque el régimen cubano lleva meses intentando atraer capital ruso precisamente hacia el sector energético.

En junio, durante el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, el viceprimer ministro cubano Óscar Pérez-Oliva Fraga ofreció a compañías rusas oportunidades de negocio en generación y distribución eléctrica, eficiencia energética, fuentes renovables y refinerías.

La Habana llegó a ofrecer incentivos para atraer capital ruso al sector de los combustibles, incluida la posibilidad de venta directa en los mercados mayorista y minorista.

En aquel encuentro, el viceprimer ministro ruso Dmitri Chernishenko transmitió un mensaje considerablemente más optimista y aseguró que las empresas de su país estaban dispuestas a invertir en proyectos cubanos a largo plazo «a pesar de la presión externa».

Las declaraciones de Yushkov introducen ahora una cuestión fundamental en esas promesas de cooperación: quién pagará finalmente las inversiones.

Moscú ha funcionado durante los últimos meses como uno de los principales salvavidas energéticos de La Habana, pero los envíos rusos tampoco han logrado resolver el déficit estructural.

Las 100.000 toneladas de crudo donadas por Rusia y recibidas a finales de marzo proporcionaron un alivio temporal al sistema eléctrico. Una vez consumido ese petróleo, los apagones volvieron a dispararse.

La situación se complicó posteriormente con el petrolero ruso Universal, que permaneció durante semanas navegando sin completar el esperado viaje a Cuba. El episodio coincidió con uno de los momentos más críticos de la escasez de combustible en la isla.

A ello se suma ahora una dificultad adicional para Moscú. El pasado 3 de agosto, CiberCuba informó que los ataques ucranianos contra refinerías rusas estaban reduciendo el margen de Rusia para mantener envíos de combustible a Cuba.

Un día antes, Rusia había anunciado su decisión de prorrogar hasta 2027 las restricciones vigentes a la exportación de diésel y gasolina, precisamente por la crisis de combustible que atraviesa debido a los ataques ucranianos contra su infraestructura energética.

Yushkov mencionó además como riesgo el diálogo entre las autoridades cubanas y Estados Unidos.

Según el experto, un cambio en la orientación política de La Habana podría provocar que Rusia no recuperara el dinero invertido en grandes proyectos energéticos.

La dimensión política tampoco es nueva. Moscú ha reconocido que la situación cubana forma parte de sus conversaciones con Washington, mientras mantiene públicamente su alianza con La Habana.

El especialista agregó que Rusia tiene además sus propios problemas energéticos y señaló la existencia de déficits de electricidad en determinadas regiones del país, incluido el sur y el Lejano Oriente.

Por ello, consideró que, mientras Cuba no presente un mecanismo de pago convincente, resultaría más racional para Moscú dedicar esos recursos a modernizar su propia infraestructura.

Las declaraciones contrastan con las reiteradas promesas políticas de cooperación entre La Habana y Moscú y exponen un problema que trasciende la capacidad técnica de Rusia para ayudar a Cuba: el deterioro económico de la isla y su limitada capacidad para financiar las inversiones multimillonarias que necesita su sistema eléctrico.

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