El presidente Donald Trump aseguró que “aprobó un acuerdo” para desvincular TikTok de la propiedad china tras una llamada telefónica con Xi Jinping, y afirmó que el entendimiento está “muy avanzado” y a la espera de firma.
De acuerdo con reportes de CNN, Beijing, sin embargo, dejó entrever que el pacto no está cerrado y que cualquier salida deberá alinearse con sus intereses y normativas, según los mensajes oficiales difundidos tras el contacto.
Trump explicó desde la Oficina Oval que la conversación con Xi duró casi dos horas y que el acuerdo alcanzado permitiría vender la mayoría de los activos estadounidenses de TikTok a inversionistas de EE.UU., con un “control muy estricto” sobre la operación en el país. El anuncio busca poner fin a años de intentos por separar a la app de su matriz ByteDance.
La postura china fue más cauta: funcionarios y medios estatales hablaron de un “marco” acordado esta semana en Madrid, pero sugirieron que China mantendría la propiedad del activo más valioso: el algoritmo de recomendación.
Ese punto abre interrogantes sobre la compatibilidad con la ley estadounidense vigente, que prohíbe cualquier cooperación vinculada a la operación del algoritmo de contenidos.
En paralelo, el comunicado de Beijing pidió a Washington evitar restricciones comerciales unilaterales y ofrecer un entorno “abierto, justo y no discriminatorio” para los inversionistas chinos.
El contexto bilateral sigue marcado por los aranceles que, de acuerdo con el documento, EE.UU. impuso inicialmente en 145% a productos chinos y luego redujo a 30% desde el regreso de Trump al poder.
Trump dijo estar seguro de que el acuerdo liberaría a TikTok del control del Gobierno chino —algo que ByteDance ha negado que exista— y adelantó que el próximo paso sería la firma.
Ambos líderes planean verse en la cumbre de APEC en Corea del Sur en octubre, y el mandatario estadounidense añadió que viajaría a China a inicios del próximo año, mientras que Xi visitaría EE.UU. en un momento por definir.
Aunque la señal desde Washington es de acuerdo inminente, Beijing condiciona la salida a reglas de mercado y a sus propias leyes y regulaciones, lo que sugiere que las negociaciones continúan y que el detalle técnico—especialmente el algoritmo— será el eje que determine si el pacto cumple las exigencias de ambos países.
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