
El Hospital Psiquiátrico de Camagüey vuelve a estar en el centro de la polémica tras una denuncia del periodista independiente José Luis Tan Estrada, quien describió un escenario de golpes, hambre y abandono en el centro de salud.
Las imágenes y testimonios publicados revelan que pacientes en situación de vulnerabilidad están siendo maltratados, atados durante horas y sometidos a una dieta mínima e indigna, mientras el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) permanece indiferente ante la crisis.
Según Tan Estrada, los enfermos reciben apenas dos cucharadas de arroz, viandas esporádicas y caldos preparados con huesos, sin acceso a proteínas.
Esa alimentación deficiente ha provocado casos de desnutrición severa y un deterioro acelerado de la salud de los internos.
A esto se suma la escasez crónica de medicamentos, que no solo impide tratamientos adecuados, sino que genera que, ante cualquier crisis, los pacientes sean reducidos mediante violencia o atados durante horas.
"Cuando los pacientes presentan crisis o 'se ponen revoltosos', en lugar de recibir la atención adecuada, son golpeados o atados durante casi todo el día para evitar 'molestias' al personal de enfermería y asistencia", precisa la información.
Las fotos difundidas en Facebook muestran a una anciana desnuda, a otra con un golpe en el rostro, un paciente descalzo en el comedor y otro intentando alimentarse con una sopa aguada.
Trabajadores del hospital aseguraron que los medicamentos muchas veces "desaparecen" de la farmacia y no llegan a los pacientes, pese a que la dirección de la institución conoce la situación.
Un patrón de negligencia
Lo denunciado no es un hecho aislado.
En julio, vecinos de la Avenida de los Mártires alertaron sobre un joven paciente de 35 años con antecedentes violentos que, tras salir del hospital, se encontraba fuera de control sin recibir el tratamiento indicado. A pesar de las llamadas reiteradas a la Policía y al MINSAP, ninguna institución activó protocolos de emergencia.
En octubre de 2024, la cubana Yasmín González León expuso en redes sociales que su hermano con trastornos mentales sufría la falta de medicamentos, y era tratado en un hospital con camas oxidadas y pésimas condiciones higiénicas.
Denunció que el sistema parecía más preocupado en ocultar estas realidades en redes sociales que en garantizar atención médica digna.
El deterioro se arrastra desde hace años. En marzo de ese mismo año, el portal CubaNet publicó imágenes de pacientes sometidos a electroshock y amarrados por la carencia de fármacos.
Un fracaso de salud pública
Los casos recientes confirman un abandono institucional sistemático.
El MINSAP han permitido que personas pobres y enfermas, que requieren cuidados especializados, vivan en condiciones infrahumanas, sometidas a violencia, hambre y maltrato.
La crisis psiquiátrica es solo un reflejo del colapso más amplio del sistema de salud en la Isla, que ha perdido toda capacidad para garantizar atención básica a los ciudadanos.
En el caso de los pacientes con enfermedades mentales, el abandono estatal se traduce en un doble castigo: sufren la enfermedad y el desprecio de las instituciones que deberían protegerlos.
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