
Vídeos relacionados:
El presidente venezolano Nicolás Maduro ha incrementado de manera significativa el número de guardaespaldas cubanos dentro de su equipo de seguridad personal, además de ampliar el trabajo de los oficiales de contrainteligencia de Cuba en las fuerzas armadas venezolanas.
La decisión, alimentada por el nerviosismo y la paranoia que recorre la cúpula del chavismo por el despliegue militar estadounidense en el mar Caribe, pretende reducir el riesgo de un golpe de Estado, según reveló un artículo del The New York Times firmado por el periodista Anatoly Kurmanaev.
El artículo, titulado ‘¿Puede Venezuela contar con algún aliado que la ayude si EE. UU. ataca?’, detalla cómo el régimen de Maduro ha reforzado su dependencia del aparato cubano de seguridad en momentos en que Estados Unidos moviliza sus Fuerzas Armadas y ha calificado al mandatario venezolano como líder de una organización narcoterrorista.
Fuentes cercanas al ejército venezolano, citadas bajo anonimato, aseguraron que Maduro y su círculo más cercano consideran a los agentes cubanos como “experimentados e incorruptibles”, un rasgo que, según el diario estadounidense, los hace esenciales para mantener la lealtad interna dentro de la estructura militar venezolana.
El reportaje señala que, mientras potencias como Rusia, China e Irán se muestran reticentes o incapaces de ofrecer apoyo sustancial a Caracas, Cuba ha asumido un papel clave en la supervivencia del régimen, aportando no armamento, sino lo que mejor domina: la vigilancia política y la inteligencia interna.
La presencia de oficiales cubanos en el aparato militar venezolano se ha expandido con el objetivo de detectar y neutralizar cualquier intento de sublevación, especialmente en un momento en que la oposición y Washington buscan fracturar las lealtades dentro de las fuerzas armadas.
Lo más leído hoy:
El reforzamiento de la seguridad presidencial con personal cubano confirma la estrecha simbiosis entre La Habana y Caracas, una alianza que se sostiene sobre la desconfianza mutua hacia los militares nacionales y la necesidad compartida de preservar regímenes autoritarios ante la presión internacional.
Analistas citados por The New York Times sostienen que la estrategia de Maduro es reflejo de la dependencia estructural de su gobierno del apoyo cubano, tanto en inteligencia como en formación de cuadros políticos y represión interna. Para Cuba, además, Venezuela sigue siendo una fuente vital de petróleo y recursos en un contexto de aislamiento global.
El despliegue de guardaespaldas cubanos y agentes de contrainteligencia en Venezuela ilustra cómo el régimen de La Habana continúa exportando su experiencia en control político, más aún cuando su propia supervivencia depende del destino de su aliado más cercano.
La caída de Maduro, advierte el diario, no solo significaría el fin de una era en Venezuela, sino también el golpe más duro que el castrismo podría sufrir en su historia reciente.
Archivado en: