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El mandatario venezolano Nicolás Maduro volvió a generar indignación tras aparecer en un acto público con unas zapatillas de lujo Loro Piana 360 LP Flexy Walk, valoradas entre 950 y 1.085 dólares, según el precio oficial de la marca italiana.
El calzado, símbolo de exclusividad y estatus entre las élites, contrasta brutalmente con la miseria que atraviesan millones de venezolanos, sumidos en una de las peores crisis económicas del continente.
Mientras Maduro viste artículos de cuatro cifras, el salario mínimo oficial en Venezuela —incluidas las pensiones— se mantiene en apenas 130 bolívares, equivalentes a unos 0,50 dólares mensuales. Con esa cantidad, un ciudadano no puede pagar ni una comida básica al día.
La imagen del líder chavista con calzado de diseñador ha sido ampliamente criticada en redes sociales, donde miles de usuarios denunciaron la hipocresía y el cinismo del mandatario, que gobierna un país donde más del 80% de la población vive en pobreza y millones dependen de remesas o ayuda internacional para sobrevivir.
No es la primera vez que Maduro exhibe signos de ostentación. En otras ocasiones se le ha visto portando relojes Rolex de más de 150 mil dólares, anillos de oro con esmeraldas y camisas de diseñador europeo, mientras la población sufre apagones, escasez y un sistema de salud colapsado.
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La reciente aparición del gobernante venezolano con unas zapatillas de más de mil dólares se ha convertido en un símbolo de la desconexión y el desprecio del poder hacia el pueblo.
Su imagen, sonriente y rodeado de funcionarios, refleja la paradoja de una élite que se pasea entre lujos mientras el país enfrenta una crisis humanitaria prolongada y la emigración forzada de más de siete millones de venezolanos.
Venezuela mantiene uno de los salarios más bajos del mundo, con precios que se disparan cada mes debido a la inflación y la dolarización parcial de la economía.
El acceso a alimentos, medicinas y transporte sigue siendo un desafío diario para la mayoría de los ciudadanos, mientras las autoridades del régimen insisten en hablar de “recuperación económica” y “resistencia revolucionaria”.
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