Un mes después de un violento tiroteo que estremeció a La Pequeña Habana, en Miami, un video de vigilancia recién divulgado ha revelado con crudeza los momentos en que un hombre armado abrió fuego contra sus propios vecinos durante una fiesta de cumpleaños.
El ataque, que ocurrió en la madrugada del 24 de octubre, dejó a tres personas heridas y puso en evidencia la fragilidad de la convivencia en uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad.
Una celebración convertida en pesadilla
Lo que comenzó como una tranquila reunión familiar en la casa ubicada cerca de la Southwest 12th Avenue se convirtió, en segundos, en una escena de terror.
Las imágenes de una cámara de vigilancia muestran a Angelo García, de 38 años, confrontando a un grupo de vecinos que compartían en el jardín delantero de la vivienda.
Segundos después, el hombre desenfunda un arma y dispara repetidamente.
En el video se escuchan los gritos desesperados de las víctimas mientras intentan refugiarse.
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El motivo: Una disputa vecinal
Según los reportes policiales, García acudió a la fiesta buscando a una persona con la que había tenido un altercado una semana antes.
Al no encontrarlo, lanzó piedras contra la vivienda y acto seguido comenzó a disparar contra los asistentes.
Las tres personas alcanzadas por las balas: una anciana de 75 años, su hijo de 53 y un joven de 26, fueron trasladadas de urgencia al Ryder Trauma Center del Jackson Memorial Hospital.
Todos sobrevivieron, aunque las heridas fueron graves.
“Eran las 12 en punto de la madrugada. Estaba en la cama, despierto viendo la televisión hasta que escuché esos seis, siete estruendos fuertes”, contó a la prensa local un vecino que prefirió mantener el anonimato.
“Estábamos celebrando el cumpleaños de mi madre, y un tipo vino de al lado y empezó a dispararles a todos. Fue una locura”, declaró a NBC6 uno de los familiares.
“Increíblemente están vivos, gracias a Dios podemos contar que están vivos y no estamos celebrando tres funerales o cuatro o quién sabe cuántos más”, añadió.
Captura del agresor
Tras el ataque, Angelo García huyó de la escena. Fue localizado al día siguiente en un hotel Comfort Suites, en el suroeste del condado de Miami-Dade.
La operación de captura contó con la participación de un equipo SWAT, agentes de la policía de Miami, la oficina del Sheriff y Alguaciles Federales.
Desde entonces, García permanece bajo custodia en el centro de detención Metro West.

Enfrenta múltiples cargos, entre ellos cuatro por intento de homicidio en segundo grado y posesión de un arma de fuego por un delincuente convicto.
Las autoridades confirmaron que tenía al menos cinco condenas previas por delitos graves.
Aunque los hechos ocurrieron hace un mes, el video ha sido difundido esta semana por las autoridades y medios locales, convirtiéndose en una prueba gráfica fundamental en el proceso judicial contra García.
Además, ha generado indignación entre los residentes de la zona y abierto un nuevo debate sobre la reincidencia criminal y la facilidad de acceso a armas por parte de personas con historial delictivo.
Preguntas Frecuentes sobre el Tiroteo en La Pequeña Habana
¿Qué motivó el tiroteo durante la fiesta de cumpleaños en La Pequeña Habana?
El tiroteo fue provocado por una disputa vecinal. Angelo García, el agresor, acudió a la fiesta buscando a una persona con la que había tenido un altercado una semana antes. Al no encontrarlo, lanzó piedras y disparó contra los asistentes.
¿Cómo se capturó al agresor del tiroteo en La Pequeña Habana?
Tras el ataque, Angelo García fue localizado al día siguiente en un hotel en el suroeste del condado de Miami-Dade. La captura contó con la participación de un equipo SWAT, agentes de la policía de Miami, la oficina del Sheriff y Alguaciles Federales.
¿Cuál es el estado de las víctimas del tiroteo en La Pequeña Habana?
Las tres personas heridas sobrevivieron, aunque sus lesiones fueron graves. Las víctimas incluyen a una mujer de 75 años, su hijo de 53 y un joven vecino de 26 años.
¿Qué impacto ha tenido el tiroteo en la comunidad de La Pequeña Habana?
El tiroteo ha dejado a la comunidad en estado de shock, mostrando la fragilidad de la convivencia en una zona que se consideraba tranquila. Vecinos aún no pueden creer que algo así haya ocurrido en su barrio.
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