Eduardo del Llano protesta porque no lo invitaron al Festival de Cine de La Habana: "Que se lo metan por el c..."



Eduardo del Llano criticó al Festival de Cine de La Habana por no invitarlo, aunque finalmente recibió su credencial. Su queja revela el trato que el poder del régimen da a los artistas que coquetean o rinden pleitesía y luego de usados, son desechados.

Eduardo del Llano y cartel del Festival de Cine de La Habana © facebook / Eduardo del Llano - Instagram / @festivalcinehabana
Eduardo del Llano y cartel del Festival de Cine de La Habana Foto © facebook / Eduardo del Llano - Instagram / @festivalcinehabana

Vídeos relacionados:

El cineasta cubano Eduardo del Llano, eterno enfant terrible del audiovisual oficialista, volvió a encender las redes con una rabieta pública: esta vez porque el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana “lo ignoró completamente”.

“Este año el Festival me ignoró completamente”, escribió Del Llano en su página oficial de Facebook. “Ni credencial, ni invitación, ni una palabra. Que se metan el Festival por el c…”, añadió, con su habitual tono entre despechado y cínico.

Captura de pantalla Facebook / Eduardo del Llano

Según el propio realizador, ni el ICAIC ni la Oficina del Festival se molestaron en incluirlo entre los invitados, pese a su trayectoria y su condición de habitual en la escena cinematográfica habanera. “Hasta el año pasado daban credenciales a cineastas con cierta trayectoria, aunque no tuvieran obra en competencia”, lamentó.

Dos horas después del exabrupto, el milagro ocurrió: una llamada desde el propio Festival le notificó que su credencial estaba lista. “Algo que tenían que haber hecho una semana antes”, apuntó. Y añadió, ya en tono más conciliador, que la usaría “para ver películas, porque es eso lo que me interesa”.

Captura de pantalla Facebook / Eduardo del Llano

Lo más leído hoy:


La escena recuerda, inevitablemente, el reciente berrinche del trovador Raúl Torres, quien lloró en Facebook porque el Museo de la Música Cubana lo había ignorado en su exposición permanente.

La diferencia es que mientras el “desagravio” de Torres lo llevó a cantar en un acto del régimen “para sordos”, Del Llano —más rápido, ladino y mediático— logró su credencial en tiempo récord, sin tener que exhibir sus producciones ante un auditorio de invidentes.

Ambos comparten, sin embargo, el mismo mal de fondo: el drama del artista fidelista olvidado. El primero exige reconocimiento por su himno a Fidel; el segundo, por su saga de sátiras revolucionarias que alguna vez desafiaron al sistema, pero que hoy lo entretienen sin peligro.

Del Llano, que hace poco defendía el derecho de la policía cubana a ser “más represiva”, ahora reclama el suyo a ser invitado al festival que él mismo ayudó a legitimar. Una paradoja tan cubana como su propio cine: tragicómica, autorreferencial y con sabor a castigo doméstico.

En su segundo post, el realizador agradeció el apoyo de sus seguidores y dedicó un guiño a sus detractores: “Gracias a los c@mep!ngas que aprovecharon la ocasión para insultarme; gracias a ellos rebasé la barrera de 2000 bloqueados. ¡Vamos por más!”.

Y aunque ahora podrá ver sus películas favoritas en 23 y 12, la escena deja claro que, en la Cuba oficial, ni la fidelidad ni la ironía garantizan asiento reservado.

COMENTAR

Archivado en:

Redacción de CiberCuba

Equipo de periodistas comprometidos con informar sobre la actualidad cubana y temas de interés global. En CiberCuba trabajamos para ofrecer noticias veraces y análisis críticos.


Sigue a CiberCuba en Google Discover: click aquí


Recibe las noticias de CiberCuba en WhatsApp: click aquí


¿Tienes algo que reportar?
Escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

+1 786 3965 689


Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.




Siguiente artículo:

No hay más noticias que mostrar, visitar Portada