¿Muerte digna o renuncia institucional?



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Ley de Salud Pública reconoce el derecho a una muerte digna y define los supuestos para aplicar la eutanasia (imagen de referencia) © www.liberties.eu
Ley de Salud Pública reconoce el derecho a una muerte digna y define los supuestos para aplicar la eutanasia (imagen de referencia) Foto © www.liberties.eu

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El 23 de enero de 2026 el gobierno de Cuba publicó en la Gaceta Oficial la nueva Ley de Salud Pública, donde por primera vez se reconoce el derecho a una muerte digna y se definen los supuestos para aplicar la eutanasia, aunque su implementación quedó pendiente de una norma específica.

El anuncio ha sido presentado como un avance en derechos, pero en el contexto actual del sistema de salud cubano, marcado por la escasez, el colapso asistencial y la fragilidad de los cuidados paliativos, esta medida no puede leerse sólo en clave legal, sino profundamente ética.

Como médico, hablar de eutanasia y muerte digna nunca puede separarse del contexto en el que esas palabras se pronuncian. En Cuba, donde el sistema de salud atraviesa una crisis estructural profunda, marcada por la escasez de medicamentos, el colapso hospitalario, la migración masiva de profesionales y la erosión de los cuidados paliativos, este debate adquiere una dimensión moralmente perturbadora.

En los países donde la eutanasia es legal, no se aplica a cualquier sufrimiento ni a cualquier enfermedad. Está reservada para personas con enfermedades graves, irreversibles y en fases avanzadas, cuando la medicina ya no puede ofrecer curación ni mejoría significativa. Pero, además, sólo se considera después de que el paciente ha tenido acceso real a cuidados paliativos, control del dolor, apoyo psicológico y acompañamiento. Es decir: cuando no es la falta de atención lo que produce el sufrimiento, sino la propia enfermedad.

Cuba está muy lejos de ese escenario. Aquí muchos pacientes no sufren porque su enfermedad sea intratable, sino porque no reciben analgésicos, no hay recursos, no hay personal, no hay condiciones mínimas. En ese contexto, hablar de “elegir morir” puede ocultar algo mucho más grave: estar siendo empujado a esa elección por el abandono.

Un paciente que pide morir porque no puede controlar su dolor o porque no quiere ser una carga en un sistema que no lo cuida no está ejerciendo una libertad plena: está respondiendo a una violencia estructural.

Legalizar la eutanasia, sin garantizar primero que toda persona tenga alivio del dolor, cuidados paliativos y una atención digna hasta el final, convertiría la muerte asistida en un atajo peligroso. No sería una conquista de derechos, sino una forma elegante de administrar la escasez.

La pregunta incómoda no es si alguien tiene derecho a morir, sino por qué tantos ya no tienen asegurado el derecho a vivir con dignidad hasta su último día.

Preguntas frecuentes sobre la nueva Ley de Salud Pública en Cuba

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¿Qué establece la nueva Ley de Salud Pública en Cuba sobre la eutanasia?

La nueva Ley de Salud Pública en Cuba reconoce el derecho a una "muerte digna", lo que incluye "procederes válidos que finalicen la vida". Aunque esto abre la puerta legal a la eutanasia, su aplicación queda pendiente de una regulación específica por parte del Ministerio de Salud Pública (MINSAP).

¿Cuáles son las condiciones actuales del sistema de salud en Cuba?

El sistema de salud en Cuba enfrenta una crisis estructural profunda, caracterizada por la escasez de medicamentos, el colapso hospitalario, la migración masiva de profesionales y la erosión de los cuidados paliativos. Estos problemas dificultan la atención adecuada a los pacientes y han generado un entorno crítico donde la implementación de la eutanasia plantea preocupaciones éticas significativas.

¿Cómo afecta la situación política y económica actual de Cuba al debate sobre la muerte digna?

La situación política y económica en Cuba, marcada por la falta de reformas estructurales y el deterioro de las condiciones de vida, ha intensificado el debate sobre la muerte digna. El descontento social, la escasez de recursos y la falta de atención médica adecuada crean un entorno donde el derecho a elegir morir puede ser visto como una respuesta al abandono estatal más que una elección libre y consciente.

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Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

Lázaro Leyva

Médico cubano, especialista en Medicina Interna. Reside en España y escribe con mirada crítica sobre la crisis sanitaria y social de Cuba.






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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.




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