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El reverendo Jesse Jackson, una de las figuras más influyentes del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos y referente histórico en la lucha contra la discriminación racial, murió este martes a los 84 años, según informó su familia en un comunicado.
“Nuestro padre fue un líder servicial, no solo para nuestra familia sino para los oprimidos, los que no tienen voz y los ignorados de todo el mundo”, expresaron sus hijos.
En el mensaje, también destacaron que su “inquebrantable fe en la justicia, la igualdad y el amor inspiró a millones de personas, y les pedimos que honren su memoria continuando la lucha por los valores por los que vivió”.
Jackson estaba casado desde 1962 con Jacqueline Jackson y deja seis hijos.
La familia no precisó de inmediato la causa de la muerte, aunque el activista había enfrentado serios problemas de salud en los últimos años.
La reacción de Donald Trump
Tras conocerse la muerte del reverendo, el presidente Donald J. Trump publicó un mensaje en el que destacó su relación personal con Jackson y defendió su propio historial político en materia racial.
“El reverendo Jesse Jackson falleció a los 84 años. Lo conocí bien, mucho antes de ser presidente. Era un buen hombre, con mucha personalidad, determinación y astucia. Era muy sociable, ¡alguien que realmente amaba a la gente!”, escribió.
Trump aprovechó el mensaje para responder a quienes lo acusan de racismo y reivindicar medidas adoptadas durante su mandato.
“A pesar de que los canallas y lunáticos de la izquierda radical, todos demócratas, me tachan falsa y constantemente de racista, siempre fue un placer ayudar a Jesse en su camino”, afirmó.
El mandatario enumeró acciones que, según dijo, contó con el respaldo o el interés de Jackson, entre ellas haberle facilitado espacio de oficina para su Coalición Arcoíris en el edificio Trump en el 40 de Wall Street, así como su papel en la aprobación de la reforma de la justicia penal y en la financiación a largo plazo de las Universidades Históricamente Negras (HBCU).
También mencionó las denominadas Zonas de Oportunidad como “el paquete de desarrollo económico más exitoso aprobado hasta la fecha para empresarios y empresarias negros”.
En su mensaje, Trump describió a Jackson como “una fuerza de la naturaleza como pocos antes que él” y sostuvo que tuvo “mucho que ver” con la elección de Barack Obama, aunque aseguró que el reverendo “detestaba” al expresidente demócrata.
El presidente cerró con condolencias dirigidas a la familia: “Amaba profundamente a su familia, y a ellos les envío mi más sentido pésame y condolencias. ¡Echaremos de menos a Jesse!”.
Una vida marcada por la lucha
Nacido como Jesse Louis Jackson el 8 de octubre de 1941 en Greenville, Carolina del Sur, creció en el sur segregado de Estados Unidos, en el seno de una familia humilde. Fue un estudiante destacado y atleta talentoso, pero eligió el camino del ministerio y el activismo social.
Se convirtió en protegido del doctor Martin Luther King Jr. y trabajó estrechamente con él en la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur (SCLC).
Participó en momentos emblemáticos del movimiento por los derechos civiles, como la Marcha sobre Washington de 1963 -donde King pronunció su histórico discurso “Tengo un sueño”- y las marchas de Selma a Montgomery en 1965.
También estuvo presente el 4 de abril de 1968 en el Motel Lorraine, en Memphis, cuando King fue asesinado.
Décadas después, al recordar a su mentor, Jackson afirmó: “Él es un marco de referencia. Su resurrección es poderosa”.
Sobre aquel asesinato, sostuvo: “Todo lo que recuerdo es una voz que decía: ‘Una bala no puede matar un movimiento’. Tenemos que seguir adelante… Si tu jugador clave se lesiona en el campo, no puedes rendirte”.
Tras la muerte de King, Jackson fundó en 1971 la organización Operation PUSH (People United to Save/Serve Humanity), dedicada a promover la justicia económica y social para los afroestadounidenses.
Más tarde creó la Coalición Nacional Arcoíris, que buscaba ampliar la participación política de las minorías.
Ambas organizaciones se fusionaron en 1996 en Rainbow/PUSH Coalition, que lideró hasta 2023.
Pionero en la política presidencial
Antes de que Barack Obama llegara a la Casa Blanca en 2009, Jesse Jackson fue el afroestadounidense que más lejos había llegado en una carrera presidencial. Se postuló a la nominación demócrata en 1984 y 1988.
En 1984 quedó tercero en las primarias. Cuatro años después terminó segundo, detrás de Michael Dukakis, ganó 12 primarias y caucus y obtuvo alrededor de 6,9 millones de votos.
Su campaña fue la más exitosa de un candidato negro hasta la elección de Obama dos décadas más tarde.
Jackson también fue elegido como delegado en la sombra del Distrito de Columbia en el Senado de Estados Unidos (1991-1997) y, en 1999, el presidente Bill Clinton le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad, el mayor honor civil del país.
Durante la ceremonia, Clinton afirmó: “Es difícil imaginar cómo podríamos haber llegado tan lejos sin el poder creativo, el intelecto agudo, el corazón amoroso y la pasión implacable de Jesse Louis Jackson”.
Su relación con Cuba
Jackson mantuvo una relación particular con Cuba. Visitó la isla en varias ocasiones y sostuvo encuentros con Fidel Castro.
Desde su primera visita en 1984, Jackson contribuyó a abrir una nueva etapa en las relaciones entre las iglesias y el Estado cubano.
El reverendo Raúl Suárez, director del Centro Memorial Martin Luther King, calificó ese proceso en 2013 como una “bendición".
Su última visita, de carácter privado, fue en 2013, organizada por la Iglesia católica, con el objetivo -según reportó Reuters- de “buscar mejorar las relaciones entre los dos países”.
En ese viaje instó “a construir puentes entre los pueblos de ambos países”, y sostuvo que “las sanciones de Washington contra la isla caribeña restringen Internet, las llamadas telefónicas y el transporte, entre otras afectaciones para Cuba y también para los ciudadanos estadounidenses”.
"El Rev. Jesse Jackson supo comprender las diferencias entre su país y el nuestro, y que ellas no eran impedimento para tender puentes y alcanzar un vínculo constructivo y respetuoso. Destacado activista de la lucha a favor de los derechos civiles y la justicia para su pueblo", escribió este martes en X, Carlos Fernández de Cossío.
Mediador internacional y defensor global
Más allá de la política interna, Jackson actuó como mediador en conflictos internacionales.
Facilitó la liberación del piloto estadounidense Robert Goodman en Líbano, en 1984, y participó en negociaciones para la liberación de prisioneros en Siria, Irak y Serbia, incluidos soldados retenidos en la entonces Yugoslavia en 1999.
Fue un firme opositor al apartheid en Sudáfrica y, en la década de 1990, fue nombrado emisario especial para África durante la administración Clinton.
También defendió la reautorización de la Ley de Derecho al Voto de 1965 y promovió la participación política de minorías en Estados Unidos y el Reino Unido.
En julio de 2023 anunció su retiro como líder de Rainbow/PUSH tras más de cinco décadas al frente. “Renunciamos, no nos retiramos”, dijo entonces, prometiendo seguir vinculado a las causas de justicia social.
Salud y últimos años
En 2017, Jackson anunció que padecía la enfermedad de Parkinson.
En noviembre de 2025 fue hospitalizado en Chicago por complicaciones relacionadas con una parálisis supranuclear progresiva (PSP), una enfermedad neurodegenerativa.
La familia aclaró entonces que “no está conectado a soporte vital” y que se encontraba estable.
Durante los últimos años también fue hospitalizado por COVID-19, una caída mientras participaba en una protesta y otras complicaciones médicas, incluida una cirugía de vesícula en 2021.
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