El presidente, Donald Trump, volvió a elogiar públicamente al secretario de Estado Marco Rubio tras su participación en la Conferencia de Seguridad de Múnich, aunque se mostró reacio a definir a quién apoyaría como candidato republicano en las elecciones presidenciales de 2028.
Desde su red social Truth Social, Trump no escatimó en halagos para el exsenador cubanoamericano y arremetió, al mismo tiempo, contra figuras demócratas.
“Voy a Washington D. C. Pronto daré una conferencia de prensa con el Air Force One. ¡Marco estuvo fantástico en Múnich! AOC y Newscum fueron una vergüenza para nuestra nación. Para empezar, no deberían hablar mal de Estados Unidos, especialmente en ‘suelo extranjero’. ¡Quedaron en ridículo, y siempre lo harán! La corrupta Hillary simplemente mostró su ira y la locura de Trump. ¡Pésimos representantes de nuestro ahora exitoso país!”, escribió.
El mensaje no solo subrayó su respaldo a Rubio, sino que mantuvo el tono combativo habitual del mandatario contra sus adversarios políticos, a quienes acusó de desacreditar a Estados Unidos fuera del país.
Elogios en el Air Force One, pero sin compromisos
Horas después, a bordo del Air Force One, Trump ratificó su valoración positiva tanto de Rubio como del vicepresidente JD Vance, en medio de crecientes especulaciones sobre quién podría liderar el Partido Republicano tras el fin de su segundo mandato.
“Es algo de lo que no tengo que preocuparme ahora. Me quedan tres años”, respondió cuando periodistas le preguntaron directamente si respaldaría a Vance o a Rubio en 2028.
Aun así, volvió a destacar a ambos: “JD es fantástico. Y Marco, ambos son fantásticos. Creo que Marco hizo un gran trabajo en Munich”.
El presidente ha evitado hasta ahora comprometerse con un sucesor claro, aunque en distintas ocasiones ha mencionado tanto a Vance como a Rubio como figuras destacadas dentro del movimiento republicano.
El año pasado llegó a afirmar que Vance es “muy probablemente” el heredero del movimiento Make America Great Again (MAGA), pero también ha señalado que Rubio sería un “gran candidato”.
Dos perfiles distintos dentro del trumpismo
Las declaraciones llegan después de que Rubio recibiera comentarios positivos por su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich.
En Alemania, Rubio subrayó la herencia compartida entre Estados Unidos y Europa y defendió un “camino común” hacia el futuro, sin apartarse de las líneas centrales de la administración Trump en materia de dominio occidental, inmigración y escepticismo frente a las políticas climáticas.
Su tono fue considerado más moderado en comparación con el discurso pronunciado un año antes por Vance en el mismo foro.
En aquella ocasión, el vicepresidente arremetió contra aliados europeos y centró su intervención en divisiones culturales, en un discurso que fue interpretado como un factor que tensó las relaciones entre Washington y la Unión Europea.
Rubio, en declaraciones posteriores a Bloomberg News, aclaró que no rechazaba el planteamiento de Vance, pero que buscaba explicar con mayor detalle el razonamiento estratégico de la administración.
Con 54 años y una larga trayectoria como halcón anticomunista, Rubio ha adoptado el enfoque firme de Trump en política exterior, aunque mantiene un estilo más institucional y orientado a la negociación discreta.
Vance, de 41 años, llegó a la política nacional tras el éxito de sus memorias sobre la vida en comunidades obreras de Ohio y Kentucky, y se ha convertido en uno de los rostros más representativos del ala antielitista y disruptiva del movimiento MAGA.
Rivalidad latente y cálculo político
Trump ha alimentado durante meses, en privado y en ocasiones en público, la percepción de una rivalidad entre ambos. En distintos momentos ha insinuado que uno u otro estaría mejor posicionado para tomar la antorcha republicana, sin cerrar nunca la puerta a ninguna opción.
Por ahora, el mandatario insiste en que la sucesión no es una prioridad inmediata.
“Me quedan tres años”, repite. Sin embargo, sus constantes elogios a Rubio -especialmente tras su desempeño en Múnich- y su reiterado reconocimiento a Vance mantienen abierta la carrera interna por el liderazgo del Partido Republicano en la era post-Trump.
El mensaje es claro: ambos son “fantásticos”. Pero el respaldo definitivo, al menos por ahora, sigue en suspenso.
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