¿Fractura en el castrismo? Contactos con EE.UU. revelan divisiones internas del régimen



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Un reportaje del medio estadounidense Axios, firmado por Marc Caputo y titulado “La presión secreta de Rubio sobre la Cuba de Raúl Castro”, ha destapado una trama de contactos discretos que, de confirmarse, podrían revelar fisuras dentro del poder cubano y un posible rediseño de la estrategia de Washington hacia La Habana.

Según tres fuentes citadas por el medio, el secretario de Estado Marco Rubio ha sostenido conversaciones secretas con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exgobernante Raúl Castro.

El detalle no es menor: los intercambios estarían eludiendo los canales oficiales del gobierno cubano y pasarían por alto al presidente designado, Miguel Díaz-Canel.

Para la administración de Donald Trump, ese movimiento tiene una lectura clara: consideran que el verdadero centro de decisiones en la isla sigue estando en torno al general de 94 años.

Un alto funcionario de la Casa Blanca matizó el alcance de esos contactos.

“Yo no las llamaría ‘negociaciones’ sino más bien ‘discusiones’ sobre el futuro”, apuntó la fuente anónima.

Y añadió con franqueza la postura oficial: “Nuestra postura -la del gobierno estadounidense- es que el régimen debe irse. Pero la forma exacta de hacerlo depende del presidente Trump, y él aún no lo ha decidido. Rubio sigue en conversaciones con su nieto”.

El eslabón generacional

Raúl Guillermo Rodríguez Castro, de 41 años, conocido como “Raulito” y apodado en círculos políticos “El Cangrejo”, es descrito por las fuentes como una figura clave dentro del entorno familiar del exmandatario.

Fue su guardaespaldas, es considerado “la niña de los ojos de su abuelo”, y mantiene vínculos con sectores que dirigen el conglomerado militar-empresarial GAESA, columna vertebral económica del sistema.

Rubio y su equipo, según Axios, lo ven como parte de una generación de cubanos más jóvenes, con mentalidad empresarial, para quienes “el comunismo revolucionario ha fracasado” y que podrían valorar un acercamiento con Estados Unidos.

Una de las fuentes calificó las conversaciones como “sorprendentemente” amistosas: “No hay diatribas políticas sobre el pasado. Se trata del futuro”.

Incluso destacó la afinidad cultural entre ambos interlocutores: “Raulito podría haber salido directamente de Hialeah. Esto podría ser una conversación entre gente común y corriente en las calles de Miami”.El dato sugiere algo más profundo que un simple tanteo diplomático: Washington estaría explorando interlocutores alternativos dentro del propio entramado castrista, en un momento en que la crisis estructural de la Isla se agrava.

¿Cambio de régimen o transición pactada?

El paralelismo con Venezuela alimenta la intriga.

Analistas citados por el medio señalan que Trump podría evitar un “cambio de régimen” total, recordando el costo político y estratégico de un proceso similar realizado en Irak en 2003.

Bajo ese escenario, algunos miembros de la familia Castro -incluido el propio Raúl- podrían permanecer en la Isla como parte de un eventual acuerdo, lo que generaría fuerte rechazo entre exiliados cubanos en Miami.

De hecho, la semana pasada legisladores republicanos cubanoamericanos pidieron a Trump que procese a Raúl Castro por el derribo en 1996 de las avionetas de Hermanos al Rescate. La Casa Blanca no ha respondido.

Mientras tanto, Rubio no ha sostenido contactos con Díaz-Canel ni con otros altos funcionarios del Partido Comunista, a quienes Washington considera “apparatchiks” sin capacidad real para negociar cambios profundos, según otra fuente citada.

La ley estadounidense, recordó Rubio en una audiencia en el Senado el mes pasado, establece que debe impulsarse un cambio de régimen si Cuba no libera a los presos políticos, no permite una prensa libre y no celebra elecciones.

La respuesta oficial cubana

Ante las preguntas de Axios, el gobierno cubano remitió una declaración previamente enviada a un periodista mexicano en la que negó diálogos formales con Washington.

“No hay diálogo de alto nivel entre el gobierno de Estados Unidos y Cuba. Ni siquiera hay diálogo a nivel intermedio. Ha habido intercambios de mensajes”, afirma el comunicado.

Y añade: “Hasta hace un año, manteníamos diálogos regulares a nivel de altos funcionarios con el Departamento de Estado. Hoy, eso ya no existe”.

El Departamento de Estado, por su parte, no negó que Rubio haya hablado con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, pero un portavoz se abstuvo de comentar.

¿Divisiones en el poder?

Más allá de la especulación diplomática, el dato central es político: si Washington está apostando por el entorno íntimo de Raúl Castro y no por el gobierno formal de Díaz-Canel, es porque percibe que la autoridad real y las posibles grietas del sistema no están en el Palacio de la Revolución, sino en los círculos familiares y militares que controlan el poder económico.

La pregunta que sobrevuela es si esos contactos revelan una fractura interna en el castrismo o simplemente un cálculo pragmático de supervivencia ante el colapso económico.

Lo que sí parece claro es que, por primera vez en décadas, el diálogo no se estaría planteando entre gobiernos, sino entre actores que reconocen que el modelo vigente se encuentra en su momento más vulnerable.

Cuba al borde

El reportaje enmarca estas gestiones en un contexto de deterioro acelerado en Cuba: red eléctrica colapsando, hospitales limitando cirugías, escasez de alimentos y combustible, caída del turismo y acumulación de basura en las calles.

La situación se habría agravado tras la operación ordenada por Trump el 3 de enero para capturar y extraditar a Nicolás Maduro, principal sostén petrolero de La Habana.

Según funcionarios estadounidenses citados por Axios, el éxito militar de esa operación -en la que murieron al menos 32 funcionarios militares y de inteligencia cubanos desplegados en Venezuela- sacudió al liderazgo cubano.

Al mismo tiempo, la decisión de Washington de mantener en el poder a figuras del chavismo, en particular a Delcy Rodríguez como presidenta interina, envió otra señal: Trump y Rubio podrían estar dispuestos a negociar con actores del sistema, no necesariamente a desmantelarlo por completo.

“Están buscando a la próxima Delcy en Cuba”, afirmó una fuente familiarizada con las conversaciones.

Una nación fallida, según Trump

El propio presidente Trump ofreció una pista pública sobre el estado de esas gestiones. “Cuba es en este momento una nación fallida y ni siquiera tienen combustible para aviones para que despeguen”, dijo a periodistas a bordo del Air Force One.

“Estamos hablando con Cuba ahora mismo… y definitivamente deberían llegar a un acuerdo”.

No obstante, fuentes citadas por Axios señalan que Cuba no está en el centro de las prioridades inmediatas de Trump, más enfocado en conflictos como Irán y Ucrania. Como parte de su método, el mandatario encarga a asesores de confianza —como Rubio— que le presenten distintas opciones antes de decidir.

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