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El líder opositor cubano José Daniel Ferrer manifestó este miércoles desde Miami su apoyo a las conversaciones entre la administración estadounidense encabezada por el secretario de Estado Marco Rubio y representantes del régimen de La Habana, pero advirtió que no descarta una acción militar en la isla.
Ferrer, de 55 años y fundador de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), actualmente exiliado en Miami, explicó en una entrevista con AFP que ve positivo el diálogo impulsado por Rubio, quien ha mantenido contactos con sectores vinculados al futuro político de la isla.
Sin embargo, aseguró que de persistir la negativa del gobierno comunista a entregar el poder, podrían considerarse “todas las opciones” —incluida una acción de estilo similar a la operación que depuso a Nicolás Maduro en Venezuela— para lograr una transición en Cuba.
La dirigente opositor señaló que las conversaciones de Washington con La Habana deben aprovecharse como una oportunidad para que las autoridades cubanas avancen hacia reformas que permitan elecciones libres y plurales, y que limiten la represión y la opresión que, a su juicio, sufren los cubanos dentro de la isla.
“Cubanos siguen muriendo de hambre en prisiones y en las calles, y mantienen en el poder a quienes oprimen y reprimen a la mayoría de la población”, afirmó Ferrer, para luego agregar: “Por eso, si hay una operación al estilo de Venezuela que deba celebrarse, la celebraré yo y muchos otros cubanos con gran placer”.
La referencia de Ferrer al “estilo de Venezuela” alude a la operación ejecutada por Estados Unidos en Caracas el 3 de enero, en la que el presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados por fuerzas estadounidenses, y el liderazgo pasó a la presidenta interina Delcy Rodríguez bajo ciertas condiciones aceptadas por Washington.
Ferrer consideró que ese tipo de intervención, combinada con presión política y sanciones, podría replicarse en Cuba si las negociaciones fracasan en abrir espacios democráticos reales.
No obstante, también resaltó que el objetivo principal debe ser garantizar que existan garantías claras para la celebración de elecciones limpias y libres, y la liberación inmediata de los presos políticos.
El opositor sostuvo que la administración del presidente Donald Trump ve en esta estrategia una primera etapa hacia una transición democrática, y que la gran presión internacional, incluida la interrupción de suministros de petróleo que antes llegaban desde Venezuela, ha intensificado la crisis económica en la isla, lo que contribuye a la debilidad del régimen.
Aunque Ferrer afirmó que el cambio político podría ser inminente, también reconoció que el camino hacia elecciones genuinas no será sencillo tras décadas de dictadura y violaciones sistemáticas de derechos humanos.
Además, expresó preocupación por la falta de coordinación dentro de la oposición, pero dijo confiar en que, una vez que el régimen caiga, las diversas fuerzas políticas podrán trabajar juntas para consolidar una Cuba libre y democrática.
La postura de Ferrer se produce en un momento de creciente tensión entre el régimen de La Habana y Estados Unidos, que ha intensificado su presión diplomática y económica en medio de la peor crisis que enfrenta la isla en décadas.
La víspera, la activista cubana Rosa María Payá, aseguró que las fuerzas opositoras están trabajando en un plan para el rescate económico y político de la isla.
"Nos toca a los cubanos reconstruir nuestro país después de décadas de desastre", concluyó.
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