La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, sorprendió este jueves al referirse públicamente al mandatario estadounidense Donald Trump como “socio y amigo”, en un giro discursivo que marca distancia con años de confrontación directa entre Caracas y Washington.
Durante un acto con jóvenes chavistas celebrado en el Teatro Teresa Carreño de Caracas y transmitido por la televisora estatal VTV, Rodríguez aprovechó para pedir al presidente estadounidense que levante las sanciones y el bloqueo económico impuestos contra el país.
“Presidente Trump, como amigo, como socio...que estamos abriendo una nueva agenda de cooperación con los Estados Unidos, cese ya las sanciones y cese al bloqueo contra nuestra patria, porque ese bloqueo también es contra la juventud venezolana”, afirmó la dirigente chavista.
Delcy celebró que Trump, en su reciente discurso del Estado de la Unión, se refiriera a Venezuela como “nuevo amigo y socio”, y utilizó esa declaración como base para solicitar una normalización plena de las relaciones bilaterales.
Rodríguez insistió en que Venezuela “nunca ha sido país enemigo” de Estados Unidos ni ha representado una amenaza para ningún otro país.
“Nunca ha sido un país que amenace a los Estados Unidos ni a ningún país del planeta”, sostuvo, asegurando que Caracas ha mantenido históricamente “una concepción geopolítica de amistad y de cooperación”.
Un giro tras la captura de Maduro
El llamado de la presidenta encargada se produce en un contexto extraordinario: el pasado 3 de enero fuerzas estadounidenses llevaron a cabo una operación militar en Caracas que culminó con la captura de Nicolás Maduro, un hecho que desencadenó una crisis diplomática y tensiones de legitimidad aún abiertas.
En su intervención, Rodríguez recordó ese episodio -que el oficialismo ha calificado de “agresión militar”- y pidió un “fuerte aplauso” para Maduro y Cilia Flores.
Pese a ese antecedente, Washington ha iniciado en los últimos meses un proceso de flexibilización progresiva de algunas restricciones, especialmente en el ámbito energético.
Se han desbloqueado activos venezolanos en Estados Unidos y se han anunciado proyectos de cooperación en petróleo, gas, minería y electricidad.
Trump destacó recientemente la llegada de crudo venezolano a territorio estadounidense.
“Ahora nadie puede creer lo que está viendo. La producción petrolera estadounidense ha aumentado en más de 600.000 barriles diarios, y acabamos de recibir 80 millones de barriles de petróleo de nuestro nuevo amigo y socio, Venezuela”, afirmó el mandatario.
Energía y sanciones aún vigentes
El acercamiento bilateral ha estado centrado en la revitalización del sector petrolero venezolano. No obstante, otras restricciones permanecen vigentes.
Rodríguez sostuvo que las sanciones “afectan el desarrollo” del país y golpean especialmente a las nuevas generaciones.
El levantamiento del bloqueo, dijo, es condición necesaria para consolidar la “nueva agenda de cooperación” que, según su discurso, comienza a tomar forma entre Caracas y Washington.
El gesto de llamar “socio y amigo” a Donald Trump simboliza un cambio significativo en la narrativa oficial venezolana.
De la denuncia constante de agresiones externas, el chavismo parece apostar ahora por una estrategia de entendimiento pragmático con Estados Unidos, centrada en los intereses energéticos y comerciales.
Sin embargo, el futuro de esta relación dependerá de hasta qué punto Washington esté dispuesto a desmontar las sanciones que durante años han sido uno de los principales instrumentos de presión sobre el gobierno venezolano.
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