Amanda Beatriz Andrés Navarro, del canal Out of the Box Cuba, publicó este lunes un video en el que plantea que una parte del pueblo cubano padece lo que denomina síndrome de Estocolmo político: una adaptación psicológica al abuso prolongado que lleva a la víctima no solo a tolerar al opresor, sino a aplaudirlo.
'Parte del pueblo cubano sufre del síndrome de Estocolmo. Esa es la única explicación que tengo para entender al que alaba su delito. No es admiración real ni convicción ideológica, es adaptación al abuso', afirma en el video.
El argumento central es que este fenómeno no nace de la convicción, sino de décadas de miedo constante, dependencia total del Estado, ausencia de alternativas reales y castigos por desobedecer. 'Cuando alguien está expuesto de forma prolongada a miedo constante, dependencia total, falta de alternativas reales y castigos por desobedecer, la mente busca una salida para reducir el sufrimiento. Y la más efectiva es que si justifico a quien me oprime, el dolor se vuelve tolerable', explica.
La reflexión conecta con dos marcos conceptuales documentados. El síndrome de Estocolmo fue acuñado en 1973 por el psiquiatra sueco Nils Bejerot tras un asalto bancario en el que una rehén desarrolló vínculos afectivos con su captor. Aunque no figura como diagnóstico formal en el DSM-IV, su extensión al ámbito político describe cómo ciudadanos sometidos a opresión prolongada desarrollan identificación con el régimen, asumiendo sus valores y normalizando el maltrato.
En el caso cubano, el intelectual Dagoberto Valdés acuñó el concepto de daño antropológico para describir el deterioro profundo de la subjetividad personal causado por el totalitarismo: atrofia cognitiva, doble moral, desconfianza y miedo paralizante. Luis Aguilar León identificó seis manifestaciones concretas de ese daño: servilismo, miedo a la represión y al cambio, falta de voluntad cívica, desesperanza, insilio y crisis ética.
El régimen ha construido durante más de 65 años un sistema integral de control social que combina adoctrinamiento desde la infancia con consignas como 'Pioneros por el comunismo, seremos como el Che', vigilancia comunitaria a través de los Comités de Defensa de la Revolución —creados en 1961 con el objetivo declarado de Castro de establecer 'un sistema de vigilancia revolucionaria colectiva'— y dependencia total del Estado en empleo, educación y servicios básicos.
Los Comités de Defensa de la Revolución han sido durante décadas el brazo de vigilancia más capilar del sistema, penetrando cada cuadra y cada edificio del país para monitorear el comportamiento de los ciudadanos.
El resultado, según la autora del video, es que la etapa final del proceso no es el silencio, sino el aplauso activo. 'No es debilidad. Es adoctrinamiento. Y la etapa final no es el silencio, es el aplauso. Ahí el control ya no necesita fuerza, funciona solo.'
La evidencia más contundente de que ese apoyo no es universal ni espontáneo es el éxodo masivo: más de un millón de cubanos han emigrado desde 2021, reduciendo la población de 11,3 a aproximadamente 8,6-8,8 millones. Las protestas del 11 de julio de 2021, donde miles gritaron 'No tenemos miedo' y 'Patria y Vida', demostraron que la ruptura del miedo es posible.
La brutal represión posterior —más de 700 condenados y unos 600 presos políticos aún en 2024— reinstauró el silencio forzado, en un patrón que el régimen ha repetido cada vez que la ciudadanía ha intentado expresar su disconformidad, incluyendo actos de repudio organizados contra quienes se atreven a disentir.
Andrés Navarro cierra su video con un llamado a la acción y una frase popularmente atribuida a Pablo Neruda, aunque considerada apócrifa por investigadores: 'Es hora de liberarnos del yugo que nos oprime, quitarnos las vendas de los ojos y despertar. No podemos estar enfermos de ese síndrome de Estocolmo para siempre. Hay que convertir el miedo en esperanza. Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. Y esta huele a libertad.'
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