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El líder opositor cubano José Daniel Ferrer, coordinador de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), recibió la Llave de la Ciudad de Hialeah en un acto encabezado por el alcalde Bryan Calvo, quien destacó la trayectoria del disidente como símbolo de resistencia frente al régimen cubano.
El reconocimiento fue anunciado por el propio alcalde en redes sociales, donde explicó que la distinción busca honrar la defensa que Ferrer ha realizado durante años en favor de los derechos humanos y la libertad en Cuba.
“Tuvimos el honor de entregar la Llave de la Ciudad de Hialeah al líder de la oposición cubana, José Daniel Ferrer”, expresó Calvo.
“Durante años, Ferrer ha defendido la libertad y los derechos humanos en Cuba, a menudo a un gran costo personal. Su valentía y su voz se han convertido en un símbolo de resistencia para muchos de quienes continúan luchando por la libertad en la isla”, señaló.
El alcalde también subrayó el significado especial del reconocimiento en una ciudad con una fuerte presencia de exiliados cubanos.
“En una ciudad construida por generaciones de exiliados cubanos, reconocer su liderazgo reviste un profundo significado. Hialeah siempre estará al lado de aquellos que se niegan a guardar silencio ante la opresión y que continúan luchando por una Cuba libre”, afirmó.
Ferrer agradeció públicamente el gesto del alcalde y destacó su compromiso con la causa de la libertad en la isla.
“Gracias al alcalde de Hialeah Bryan Calvo por el honor que me concedió. Me siento muy honrado y agradecido con este prometedor político comprometido con su ciudad y con la libertad de Cuba”, escribió el opositor en redes sociales. “Este joven y brillante amigo llegará muy lejos sirviendo al pueblo en esta gran nación”.
José Daniel Ferrer llegó a Estados Unidos en octubre de 2025, tras aceptar el destierro impuesto por el régimen cubano como condición para su liberación.
Su excarcelación ocurrió en medio de denuncias sobre abusos durante su encarcelamiento en la prisión de Mar Verde, en Santiago de Cuba.
En una carta difundida por su familia mientras permanecía preso, el opositor aseguró haber sufrido golpizas, torturas, humillaciones, amenazas y condiciones extremas de reclusión. También es uno de los pocos prisioneros políticos de la primavera negra que decidió quedarse en la isla tras la amnistía.
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