El analista y exprisionero político cubano, Luis Zúñiga, lanzó una advertencia pública sobre los riesgos de que la estrategia de la administración Trump hacia Cuba derive hacia un enfoque predominantemente económico, dejando de lado el objetivo central de terminar con la dictadura.
"Tengo una gran preocupación porque ya en Washington ha surgido un grupo de senadores que están tratando de interferir en las acciones que el presidente Donald Trump ha anunciado para un cambio en Cuba", declaró Zúñiga en un video a través de CubaNet.
El analista señaló que circulan rumores con respaldo creíble sobre una posible desviación del rumbo.
"Hay rumores que tienen cierta credibilidad porque viene de ex altos funcionarios de administraciones republicanas de que el proceso de transformación que el presidente quiere implementar para Cuba va desviándose hacia proyectos de naturaleza económica y no el fin de la dictadura", afirmó
Para Zúñiga, apostar por reformas económicas como palanca de cambio político sería un error de proporciones históricas.
"La experiencia histórica enseña que ningún país comunista ha transicionado por cambios económicos. Sería una ignorancia histórica que el proceso de Cuba fuese encaminado por un cambio económico para luego esperar cambios políticos", afirmó con contundencia.
El expreso político, que cumplió 14 de los 25 años a los que fue condenado por el régimen antes de ser expulsado de Cuba en 1988, puso como ejemplo el caso chino para ilustrar el peligro.
"Los empresarios norteamericanos en China se han negado históricamente a seguir las instrucciones o los requerimientos de los gobiernos de Estados Unidos alegando de que si lo hacen tienen que pagar serias consecuencias con el gobierno chino", afirmó
Zúñiga fue categórico sobre quién debe liderar cualquier transformación económica en la isla: "Cualquier rumbo desviado, que no sea libertad política primero y luego la transformación económica que quien la puede y la debe realizar son las autoridades elegidas por el pueblo de Cuba".
Sus advertencias apuntan también a las consecuencias políticas de un eventual fracaso.
"Tenemos que asegurarnos de que Washington no se deje empujar por un camino equivocado porque las consecuencias serían muy nefastas para ambas partes", sostuvo.
Y añadió: "El partido republicano tendría graves consecuencias si la libertad de Cuba se descarrila o se conduce por un camino equivocado que sabemos va a terminar en desastre".
A pesar del tono de alerta, Zúñiga expresó confianza en al menos uno de los actores clave en Washington: "Estoy seguro que por lo menos Marco Rubio, nuestro secretario de Estado, está consciente de esto que yo estoy diciendo".
Sus palabras se producen en un momento de intensa actividad diplomática.
Esta semana, el Secretario de Estado declaró que Cuba necesita "gente nueva al mando" y que "su economía no funciona", mientras Trump afirmó que "Cuba está hablando con Marco Rubio" y prometió actuar "muy pronto".
En paralelo, el régimen anunció reformas que permiten a cubanos en el exterior invertir y poseer empresas en la isla, medidas que el grueso del exilio rechazó de plano.
Orlando Gutiérrez, de la Asamblea de la Resistencia Cubana, resumió la posición mayoritaria: "Las inversiones deben esperar hasta que Cuba sea libre".
La posición de Zúñiga coincide con la de amplios sectores del exilio que temen que Washington acepte un cambio de fachada sin verdadera libertad para el pueblo cubano, en un escenario donde la Ley Helms-Burton exige, para cualquier levantamiento del embargo, la remoción de figuras castristas, libertad de expresión y elecciones multipartidistas, condiciones que el régimen no ha cumplido.
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