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El Departamento de Justicia de Estados Unidos, en coordinación con agencias federales y socios internacionales, desmanteló una red de cibercriminales que operaba algunas de las mayores botnets del mundo, utilizadas para lanzar ataques masivos contra infraestructuras digitales.
Un comunicado oficial informa que la operación -autorizada por un tribunal- permitió interrumpir la infraestructura de comando y control (C2) de cuatro botnets identificadas como Aisuru, KimWolf, JackSkid y Mossad, responsables de ataques de denegación de servicio distribuido (DDoS) a nivel global.
Según las autoridades, estas redes infectaron más de tres millones de dispositivos en todo el mundo, incluyendo cámaras, grabadores digitales y routers WiFi.
Muchos de estos equipos eran controlados de forma remota por los ciberdelincuentes, quienes los utilizaban para ejecutar ataques coordinados contra servidores y sistemas informáticos.
Algunos de los ataques alcanzaron niveles sin precedentes, con picos de hasta 30 terabits por segundo, considerados entre los mayores registrados hasta la fecha.
Las acciones ilícitas provocaron pérdidas económicas significativas a las víctimas, además de interrupciones en servicios digitales.
La operación se llevó a cabo de manera simultánea con acciones en Canadá y Alemania, donde las autoridades actuaron contra los presuntos operadores de estas botnets.
En Estados Unidos, se incautaron dominios, servidores virtuales y otras infraestructuras vinculadas a las actividades criminales, incluyendo ataques dirigidos a redes del Departamento de Defensa.
Las investigaciones revelan que los responsables operaban bajo un modelo de “cibercrimen como servicio”, vendiendo acceso a los dispositivos infectados para que otros delincuentes pudieran lanzar ataques o extorsionar a sus víctimas.
El fiscal federal para el distrito de Alaska, Michael J. Heyman, destacó la importancia de la cooperación internacional para enfrentar este tipo de amenazas.
Por su parte, el FBI subrayó que la operación refleja el compromiso conjunto para proteger la infraestructura digital y combatir el cibercrimen a escala global.
En el operativo también participaron múltiples agencias y empresas tecnológicas, lo que permitió debilitar significativamente la capacidad de estas redes para continuar con sus actividades ilícitas.
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