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La creciente tensión en el Caribe, marcada por la presión de Estados Unidos sobre Cuba y el deterioro de la situación energética en la isla, ha reavivado viejos fantasmas geopolíticos: ¿podría repetirse un escenario similar al de la Crisis de los Misiles de 1962?
Sin embargo, para el analista político y militar Yakov Kedmi, esa idea responde más a nostalgias de la Guerra Fría que a la realidad actual.
De acuerdo con el portal RuNews24, el experto considera que la aparente pasividad de Moscú ante la situación cubana no es señal de debilidad, sino de un cambio profundo en sus prioridades estratégicas.
Las expectativas sobre un eventual despliegue militar ruso en el Caribe -como submarinos frente a Florida o bases en Cuba- advierte, “ignoran el cambio fundamental en el equilibrio de poder y las prioridades”.
Una estrategia marcada por el pragmatismo
Kedmi reconoce que Rusia mantiene capacidades técnicas para proyectar poder en el hemisferio occidental.
En teoría, podría replicar esquemas similares a los de la Unión Soviética durante la Guerra Fría.
No obstante, insiste en que la clave no está en lo que Moscú puede hacer, sino en lo que le conviene hacer.
“Rusia conserva la capacidad técnica para ejercer presión militar y política sobre Estados Unidos a través de Cuba o Venezuela”, señala el analista.
Pero inmediatamente matiza que el problema es otro: “la cuestión clave no reside en la disponibilidad de estas capacidades, sino en su alineación con los objetivos estratégicos globales”.
En ese sentido, subraya que mantener bases militares lejanas implicaría desviar recursos de áreas consideradas prioritarias para Moscú. En el actual contexto internacional, añade, “no toda acción, ni siquiera una potencial, redunda en beneficio de los intereses nacionales del país”.
Este enfoque refleja un giro hacia una política exterior más pragmática, alejada de los impulsos ideológicos que definieron la era soviética.
Un mundo multipolar que cambia las reglas
El analista también destaca que el escenario global ha cambiado radicalmente desde 1962.
Hoy, la influencia de las potencias no se mide únicamente por su presencia militar en territorios lejanos, sino por su capacidad de maniobra en múltiples frentes.
En este nuevo contexto, Kedmi apunta a una coincidencia estratégica entre Moscú y Pekín.
China, pese a sus tensiones con Estados Unidos -especialmente en torno a Taiwán- tampoco ha optado por establecer bases militares en América Latina.
Para el experto, esta postura compartida refleja una comprensión común: abrir un frente militar directo cerca del territorio estadounidense no favorece los intereses a largo plazo de estas potencias.
En cambio, se priorizan herramientas como la diplomacia económica y la disuasión en otros escenarios geopolíticos.
“La dinámica actual exige flexibilidad”, resume el análisis; así que la confrontación directa en el “patio trasero” de Estados Unidos deja de ser una opción estratégica viable.
Cuba: Entre la presión externa y la crisis interna
Mientras se redefinen estas estrategias globales, la realidad dentro de Cuba continúa deteriorándose.
La isla enfrenta una profunda crisis energética, agravada por la escasez de combustible, la ineficacia del régimen cubano y el impacto de las sanciones estadounidenses.
En paralelo, Washington mantiene una postura ambivalente: endurece las sanciones mientras intenta garantizar suministros para su propia misión diplomática en La Habana, un gesto que las autoridades cubanas han calificado de hipócrita.
En este escenario, Rusia ha optado por un apoyo más limitado y puntual.
Recientemente, el ministro de Energía ruso, Sergei Tsivilev, confirmó el envío de combustible a Cuba bajo el argumento de “ayuda humanitaria”, según Reuters, aunque sin precisar volúmenes ni condiciones.
El gesto ocurre en un momento crítico: la isla apenas ha recibido dos cargamentos de petróleo en lo que va de año, y varios envíos previstos han sido desviados, lo que agrava aún más la crisis.
Una decisión estratégica, no una retirada
Lejos de interpretar la postura de Moscú como una renuncia, Kedmi la define como una decisión calculada.
En su opinión, trasladar las lógicas de la Guerra Fría al presente es un error.
“Las políticas vigentes hace 70 años no pueden transferirse mecánicamente a la actualidad”, advierte el analista, subrayando que el mundo multipolar obliga a redefinir las formas de influencia.
Así, Rusia busca mantener a Cuba como socio, pero sin convertir la relación en un foco de confrontación directa con Estados Unidos que pueda escalar hacia un conflicto mayor.
En definitiva, la ausencia de una presencia militar rusa en la isla no responde a falta de capacidad, sino a una lectura estratégica del nuevo orden global.
Una en la que, como sugiere Kedmi, el poder ya no se mide solo en bases y misiles, sino en la habilidad de evitar conflictos que no son aconsejables.
Preguntas frecuentes sobre la relación geopolítica entre Rusia y Cuba
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¿Por qué Rusia evita un rol militar en Cuba a pesar de la presión de Estados Unidos?
Rusia evita un rol militar en Cuba debido a un cambio en sus prioridades estratégicas, el cual está marcado por un enfoque más pragmático y la necesidad de no desviar recursos de áreas prioritarias. A pesar de tener la capacidad técnica para ejercer presión militar, Moscú prefiere utilizar la diplomacia económica y la disuasión en otros escenarios geopolíticos.
¿Cuál es el papel actual de Cuba en la estrategia geopolítica de Rusia?
Cuba funciona principalmente como un socio simbólico y político para Rusia, más que como un aliado que pueda ser protegido materialmente. La relación sirve para alimentar la narrativa rusa de un mundo multipolar y demostrar que el Kremlin aún conserva aliados cercanos a Estados Unidos, aunque su valor es más simbólico que real.
¿Qué tipo de apoyo brinda Rusia a Cuba en la actualidad?
Rusia ofrece a Cuba apoyo político y material limitado, principalmente en forma de ayuda humanitaria y suministros de combustible. Sin embargo, este apoyo no alcanza la magnitud de la asistencia brindada por la Unión Soviética en el pasado, y está condicionado por las limitaciones económicas y la guerra en Ucrania.
¿Cómo afecta la crisis energética a Cuba y qué papel juega Rusia en ella?
Cuba enfrenta una grave crisis energética, caracterizada por apagones prolongados y escasez de combustible. Rusia ha enviado suministros de petróleo como ayuda humanitaria, pero estos son insuficientes para resolver la crisis de manera efectiva. El contexto internacional y las sanciones de Estados Unidos complican aún más la situación.
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