Precio del petróleo de Texas se dispara por incertidumbre sobre Irán: ¿Qué puede pasar?



Donald Trump (i) y Pozo de petróleo (d) ©

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El precio del petróleo volvió a sacudirse con fuerza este miércoles en los mercados internacionales, impulsado por la incertidumbre sobre el rumbo de la guerra entre Estados Unidos e Irán y la falta de señales claras de una desescalada.

Según reportó la agencia EFE, “El petróleo intermedio de Texas (WTI, por sus siglas en inglés) se disparaba este miércoles un 12,79 %, hasta los 112,93 dólares el barril”, en una reacción directa al discurso del presidente estadounidense, Donald Trump, que dejó más dudas que certezas entre los inversores.

A las 9:00 hora local de Nueva York, los contratos de futuros del WTI sumaban más de 12 dólares respecto al cierre anterior, reflejando un mercado dominado por el nerviosismo ante la evolución del conflicto en Oriente Medio.

Un discurso que inquietó a los mercados

La reacción del mercado estuvo directamente vinculada a la intervención de Trump, quien evitó ofrecer un calendario claro para el fin de la guerra.

En su mensaje, el mandatario combinó advertencias de escalada militar con referencias a posibles negociaciones diplomáticas.

Trump aseguró que el conflicto podría prolongarse: “dos o tres semanas más” hasta completar los objetivos militares de su administración.

Al mismo tiempo, lanzó una amenaza contundente: “en las próximas dos o tres semanas, los vamos a hacer retroceder a la Edad de Piedra”.

Aunque insistió en que su gobierno sigue buscando una salida diplomática, la ausencia de detalles concretos sobre un posible alto el fuego o una estrategia de salida generó preocupación en los mercados energéticos.

El estrecho de Ormuz, en el centro del temor

Uno de los principales factores detrás del alza del crudo es la incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que circula aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas.

La posibilidad de que esta ruta permanezca bloqueada o restringida sigue alimentando el alza de los precios.

La falta de claridad sobre su reapertura inmediata ha debilitado las expectativas de estabilización del mercado.

El analista Tom Essaye subrayó este punto en su informe diario: “Hasta que no haya claridad respecto a un alto el fuego —y, en última instancia, sobre la reapertura del estrecho de Ormuz al tráfico de buques cisterna—, persistirá en el mercado del petróleo una dinámica alcista impulsada por el temor”.

Una escalada que venía gestándose

El fuerte repunte de este miércoles no es un hecho aislado.

Días antes, el petróleo de Texas ya había superado los 100 dólares por barril por primera vez desde 2022, en un contexto marcado por restricciones de oferta y tensiones geopolíticas.

Desde el inicio de las hostilidades, los precios del crudo han mostrado una tendencia alcista sostenida, impulsada por interrupciones en las cadenas de suministro, ataques a infraestructuras energéticas y recortes de producción en países clave.

El conflicto ha provocado incluso el cierre parcial de instalaciones energéticas y limitaciones en el transporte marítimo en el golfo Pérsico, agravando la volatilidad del mercado.

Impacto directo en la economía

El encarecimiento del petróleo ya se está trasladando a la economía real. En Estados Unidos, el precio promedio de la gasolina ha superado los 4 dólares por galón, un nivel que no se veía desde 2022.

El aumento ha sido rápido: más de un dólar por galón desde el inicio del conflicto, afectando directamente a los consumidores y elevando los costos de transporte, producción y distribución.

El efecto dominó comienza a sentirse en múltiples sectores. Empresas y hogares enfrentan mayores gastos, mientras crece el riesgo de presiones inflacionarias. Incluso servicios como el correo han empezado a aplicar recargos temporales debido al aumento del combustible.

En paralelo, el diésel —clave para el transporte de mercancías— también ha experimentado subidas significativas, encareciendo aún más la cadena de suministro.

Un problema global

La crisis energética no se limita a Estados Unidos. En Europa, los precios del combustible son aún más elevados, y la incertidumbre sobre el suministro global mantiene en vilo a los mercados.

Países altamente dependientes de importaciones de energía, como Cuba, podrían verse especialmente afectados, en un contexto donde ya enfrentan crisis energéticas internas.

Por ahora, la evolución de los precios dependerá casi exclusivamente de la dinámica del conflicto. La duración de la guerra, la posible reapertura del estrecho de Ormuz y cualquier avance diplomático serán factores decisivos.

Mientras tanto, el mercado petrolero sigue reaccionando al miedo y la incertidumbre. Sin señales claras de un alto el fuego, el petróleo continúa su escalada, consolidándose como uno de los principales indicadores del impacto global de la guerra.

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