La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, envió este lunes un mensaje directo a los camioneros estadounidenses que enfrentan el precio del diésel más alto en años.
“Estamos rastreando completamente esta fluctuación a corto plazo en los precios del petróleo y del diésel”, dijo, en respuesta a una pregunta sobre el costo promedio actual del combustible.
“Entendemos, los escuchamos, los vemos”, afirmó, al reconocer el impacto que el encarecimiento del combustible está teniendo en el sector.
Leavitt insistió en que la administración sigue de cerca la situación y la calificó como temporal.
El galón de diésel promedió 5,38 dólares en todo el país, según datos de la Administración de Información Energética, lo que representa un incremento superior al 40% desde finales de febrero, cuando el combustible costaba 3,72 dólares por galón.
El alza está directamente vinculada al conflicto militar con Irán, que desde el 19 de marzo bloqueó parcialmente el Estrecho de Ormuz -por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial- mediante minas, drones y ataques a más de veinte buques comerciales.
Ante este escenario, Leavitt defendió las medidas adoptadas por la administración Trump para contener la crisis energética.
“El presidente y la administración han anunciado continuamente acciones robustas para proporcionar estabilidad en el mercado energético global”, señaló.
Entre esas acciones, destacó que se ha permitido temporalmente a algunos países comprar petróleo sancionado “solo para aumentar el suministro mientras tanto”.
Además, subrayó que el gobierno ha liberado grandes volúmenes de crudo: “Hemos trabajado para liberar 400 millones de barriles de petróleo y productos refinados”.
También mencionó la exención temporal de la Ley Jones durante 60 días, una medida destinada a facilitar el transporte de combustible dentro del país.
“Todo esto tiene el objetivo de aumentar el suministro para crear una estabilización en el mercado”, explicó.
La portavoz reiteró que el encarecimiento actual responde a una estrategia mayor con implicaciones geopolíticas.
“Estas son acciones a corto plazo y fluctuaciones de precios a corto plazo para el beneficio a largo plazo de terminar con la amenaza que representa Irán para Estados Unidos, nuestras tropas y nuestros aliados en la región”, aseveró
En ese sentido, remarcó que uno de los objetivos centrales es impedir que Teherán controle una vía clave del comercio energético global:
“Garantizar que este régimen ya no pueda controlar el libre flujo de energía del mundo a través del Estrecho de Ormuz”.
El impacto del alza del diésel se extiende más allá de las estaciones de servicio.
El incremento encarece los fletes, presiona las cadenas de suministro y amenaza con elevar los precios de alimentos y bienes de consumo en todo el país.
El Servicio Postal de EE.UU. ya solicitó un recargo temporal del 8% en algunos de sus servicios más utilizados, y una encuesta de AP-NORC revela que el 45% de los adultos estadounidenses están "extremadamente" o "muy" preocupados por poder costear la gasolina en los próximos meses.
La gasolina regular también superó los cuatro dólares por galón a nivel nacional, nivel no visto desde 2022.
El barril Brent llegó a superar los 126 dólares durante el conflicto, frente a los 66-67 dólares previos al inicio de las operaciones militares.
Trump ha emitido ultimátums a Irán amenazando con destruir pozos petroleros e instalaciones clave si el estrecho no se reabre antes del 6 de abril de 2026.
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