El Gobierno de México destinará 588 millones de pesos (casi 35 millones de dólares) -mediante un contrato de donación- al fomento de la autosuficiencia alimentaria en Cuba y a la creación de empleos en las zonas rurales,
Según informó la agencia Quadratín, la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID) autorizó estos fondos como parte de la segunda fase del programa “Sembrando Vida” en Cuba, formalizada mediante el oficio ECI / 0472 / 2026, fechado este 31 de marzo.
El proyecto busca “replicar el modelo agrícola mexicano en suelo cubano para fomentar la autosuficiencia alimentaria y la creación de empleos en las zonas rurales de la isla”, en un contexto donde la escasez de alimentos y el colapso productivo se han convertido en problemas estructurales.
“Sembrando Vida” en Cuba: Inversión estratégica o apuesta política
El programa ahora financiado en Cuba forma parte de una estrategia más amplia de México en la región.
“Sembrando Vida” ya ha sido implementado en países como El Salvador, Honduras, Guatemala y Belice, con el objetivo declarado de reducir la migración mediante el desarrollo rural.
En este caso, los recursos -gestionados a través del fideicomiso del Fondo México- serán administrados por instituciones como BANCOMEXT, la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Banco del Bienestar.
El gobierno mexicano insiste en que el manejo de los fondos sigue “protocolos de transparencia y fiscalización”, con supervisión de la Auditoría Superior de la Federación y controles internos de la Cancillería.
El documento oficial incluso detalla pagos específicos, como una transferencia de 1 millón 479 mil 600 pesos a la empresa Dragon Charge, S.A. de C.V., vinculada a operaciones administrativas del programa.
La AMEXCID sostiene que estos proyectos no son simples donaciones, sino “inversiones estratégicas para la estabilidad regional”.
Sin embargo, el traslado de este modelo a Cuba plantea interrogantes difíciles de ignorar.
A diferencia de otros países beneficiarios, la isla mantiene un sistema económico altamente centralizado, donde la propiedad privada sobre la tierra y la libre comercialización siguen severamente restringidas.
En ese contexto, la promesa de “autosuficiencia alimentaria” choca con una realidad marcada por controles estatales, ineficiencia estructural y falta de incentivos productivos.
Una ayuda que no deja de crecer
La nueva financiación no llega en el vacío.
En las últimas semanas, México ha intensificado visiblemente su respaldo a La Habana en distintos frentes.
En días recientes, el gobierno de Claudia Sheinbaum envió un cuarto cargamento de ayuda humanitaria con más de 96 toneladas de alimentos, elevando el total a 3,125 toneladas de suministros enviados a la isla en los últimos meses.
Estos envíos -transportados por la Armada mexicana- incluyeron productos básicos como arroz y frijoles, en un país donde la canasta básica es cada vez más insuficiente.
A ello se suma el posicionamiento político de la propia mandataria, quien defendió abiertamente la posibilidad de retomar el suministro de combustible a Cuba, aunque de momento no lo ha concretado.
No obstante, la experiencia reciente con la ayuda humanitaria enviada a Cuba ha generado suspicacias.
Denuncias ciudadanas y reportes periodísticos han señalado que parte de los recursos donados podrían terminar en circuitos de venta en tiendas en divisas, inaccesibles para la mayoría de la población.
Aunque las autoridades cubanas han negado estas acusaciones, la falta de mecanismos independientes de verificación dentro de la isla dificulta confirmar el destino final de la ayuda.
Un respaldo político en medio de la crisis
El aumento de la cooperación mexicana coincide con un momento crítico para el régimen cubano.
La isla enfrenta apagones prolongados, escasez generalizada y una creciente presión social, con protestas registradas en varias ciudades durante marzo.
En ese contexto, el apoyo de México ha sido celebrado abiertamente por el gobernante Miguel Díaz-Canel, quien agradeció la ayuda con entusiasmo: “Gracias México, mil veces gracias por estar siempre al lado de Cuba en los momentos más difíciles de nuestra nación”.
¿Ayuda al pueblo o salvavidas al sistema?
Más allá de las cifras y los discursos, la creciente implicación de México en Cuba reabre un debate de fondo.
Por un lado, el gobierno mexicano defiende una política de solidaridad regional y cooperación histórica, insistiendo en que su objetivo es aliviar las condiciones de vida de la población cubana.
Por otro, críticos señalan que, sin cambios estructurales dentro de la isla, este tipo de asistencia corre el riesgo de sostener un modelo económico fallido, permitiendo al régimen ganar tiempo sin abordar las causas profundas de la crisis.
Como han apuntado algunos analistas y ciudadanos, el problema de Cuba no es solo de recursos, sino de sistema.
En ese sentido, los casi 35 millones de dólares destinados ahora a “Sembrando Vida” podrían terminar siendo menos una solución y más una extensión de un ciclo de dependencia.
Mientras tanto, para millones de cubanos que enfrentan apagones, escasez y salarios insuficientes, la pregunta sigue siendo la misma: cuánto de esa ayuda llegará realmente a sus manos.
Archivado en:
