
Vídeos relacionados:
El gobierno cubano vuelve a anunciar una ligera mejoría en la crisis energética, pero la realidad sigue siendo crítica: el déficit eléctrico previsto para este viernes se mantiene por encima de los 1,500 MW, una cifra que confirma que los apagones seguirán marcando la vida cotidiana en la isla.
De acuerdo con el parte oficial de la Unión Eléctrica (UNE), “se afectó el servicio por déficit de capacidad durante las 24 horas” en la jornada anterior, y la situación se ha prolongado sin interrupciones durante la madrugada de este 3 de abril.
La máxima afectación registrada fue de 1,609 MW a las 19:10 horas, apenas por debajo de los niveles extremos reportados en días recientes.
Menos déficit, pero sin alivio real
Aunque las autoridades insisten en destacar una leve reducción en los apagones respecto a jornadas anteriores -cuando el déficit llegó a superar los 1,700 y hasta 1,900 MW- el panorama sigue siendo alarmante.
Para el horario pico de este viernes, la UNE prevé una disponibilidad de 1,445 MW frente a una demanda de 3,000 MW, lo que dejaría un déficit de 1,555 MW.
En consecuencia, se pronostica una afectación de hasta 1,585 MW, una cifra que, en la práctica, implica apagones masivos y prolongados.
Durante la mañana, la situación tampoco ofrece respiro.
A las 6:00 a.m. la disponibilidad era de 1,335 MW frente a una demanda de 2,345 MW, con 1,004 MW ya afectados.
Para el mediodía, se estima una afectación de 1,050 MW.
Es decir, aunque el discurso oficial habla de una mejora, los cortes eléctricos continúan siendo estructurales y prácticamente constantes.
Un sistema colapsado por averías y falta de mantenimiento
Las causas del déficit siguen siendo las mismas y evidencian el deterioro crónico del sistema eléctrico cubano.
Entre las principales incidencias reportadas se encuentra la avería de la unidad 2 de la termoeléctrica de Felton, una de las más importantes del país. A esto se suman múltiples unidades fuera de servicio por mantenimiento en Mariel, Renté y Nuevitas.
Además, las limitaciones en la generación térmica mantienen 429 MW fuera de operación, lo que agrava aún más la incapacidad del sistema para cubrir la demanda nacional.
Aunque para el horario pico se prevé la entrada de algunas unidades -como la unidad 6 de Mariel con 80 MW y una turbina de Energás con 30 MW- estos aportes resultan insuficientes frente a un déficit estructural que supera ampliamente los 1,500 MW.
Energía solar: Cifras que no cambian el panorama
El parte oficial también resalta la producción de los 54 parques solares fotovoltaicos, que generaron 3,303 MWh, con una potencia máxima de 563 MW en horario diurno.
Sin embargo, este aporte sigue siendo marginal frente a la magnitud de la crisis.
La generación solar no resuelve el problema en el horario nocturno, cuando la demanda alcanza su punto máximo y los apagones se intensifican.
La narrativa oficial insiste en presentar estos datos como señales de mejora, pero la experiencia cotidiana de los cubanos cuenta otra historia.
En los últimos días, los apagones han superado las 20 horas en varias regiones del país, afectando desde la conservación de alimentos hasta servicios esenciales.
La ligera reducción del déficit no cambia el hecho de que el sistema eléctrico sigue operando muy por debajo de la demanda.
Incluso factores externos, como la reciente llegada de petróleo desde Rusia, apenas ofrecen un alivio temporal.
Expertos advierten que estos suministros solo cubrirían unos pocos días de consumo, sin resolver las fallas estructurales del sistema.
En este contexto, la reiterada promesa de “menos apagones” se percibe más como un ajuste en las cifras que como una mejora real en la vida de la población.
Mientras tanto, millones de cubanos continúan atrapados en una rutina de incertidumbre, donde la electricidad -lejos de ser un servicio básico- se ha convertido en un privilegio intermitente.
Archivado en: