Creció como hija secreta de Fidel, huyó con un pasaporte robado y hoy llora por Cuba desde Miami: la historia que el régimen quiso silenciar



Alina, hija de Fidel Castro Foto © Collage CiberCuba

A los diez años, Alina Fernández Revuelta descubrió que el hombre que gobernaba Cuba era su padre biológico, y desde ese momento su vida se convirtió en una condena silenciosa que solo pudo romper cruzando el océano disfrazada de otra persona.

Hija del romance extramatrimonial entre Fidel Castro y la socialité habanera Natalia Revuelta —ambos casados con otras personas en los años cincuenta—, Alina creció creyendo que su padre era el cardiólogo Orlando Fernández Ferrer. Cuando su madre le reveló la verdad, el peso no fue solo emocional: su padrastro y su hermana ya habían abandonado Cuba, y desde entonces tuvo que consignar en cada papel oficial que tenía que sentir que tenía traidores en la familia, recordó en una entrevista exclusiva con The Epoch Times publicada esta semana.

El despertar político llegó antes incluso de conocer ese secreto. Con apenas nueve o diez años, Alina fue enviada al llamado "trabajo voluntario". "Fui a decirle a mi madre que no quería ir al trabajo voluntario. Ella me dijo: 'No, tienes que ir'", recordó. La lección fue inmediata: descubrí que en Cuba, voluntario significaba obligatorio. Y añadió: "Me di cuenta muy pronto de que me estaban mintiendo".

El punto de inflexión definitivo llegó en 1980, durante el éxodo del Mariel. Unas 125,000 personas huyeron de Cuba entre abril y octubre de ese año, y el régimen organizó turbas para golpear, humillar y en algunos casos acabar con quienes se marchaban. "Se alentaba a la gente a golpear a esas personas, a gritarles, a humillarlas y, en algunos casos, a matarlas porque querían irse del país. Para mí fue un punto de inflexión muy, muy duro ver que se trataba a la gente así oficialmente. Me destrozó", dijo.

A finales de los años ochenta se convirtió en disidente pública, lo que supuso una carga adicional para su hija adolescente durante el Período Especial: años sin electricidad, sin comida, sin transporte y con escuelas cerradas. "Estaba del lado disidente, así que era una doble carga para ella. Era una adolescente, y teníamos lo que llamábamos en ese momento el Período Especial", explicó. "Algunos dicen que ahora es peor, pero en los noventa era terrible, terrible".

En 1993, con 37 años, Alina escapó de La Habana usando el pasaporte de una turista española que accedió a ayudarla. Voló a Madrid, obtuvo asilo político en la Embajada de Estados Unidos y llegó a Atlanta el 21 de diciembre de ese año. Dejó atrás a su hija, de 16 años. Pocos días después, el reverendo Jesse Jackson visitó Cuba y obtuvo de Castro la autorización para que su nieta saliera del país, lo que Alina describió como "intervención divina". Madre e hija se reunieron en Estados Unidos poco después.

Desde Miami, Alina lleva más de treinta años exiliada y viviendo de forma modesta, como tantos otros cubanos en el exilio. No mantiene contacto con su familia en la isla, incluido su tío Raúl Castro, de 94 años. "Una de las mayores tragedias cubanas es que esta locura dividió a las familias de la manera más dramática. Si no pensabas igual, te convertías en el enemigo. Es terrible. Ha sido así desde el principio", afirmó.

Ahora, a casi setenta años, rompe años de silencio mediático motivada por la crisis más grave que vive Cuba en décadas y por el estreno del documental Revolution's Daughter el 10 de abril en el Festival de Cine de Miami, en el que participa como productora ejecutiva. "Llevo muchos, muchos años guardando silencio", reconoció. "Tenía la sensación de que ya había dicho todo lo que tenía que decir".

Sin embargo, advierte que el cambio desde dentro de Cuba es improbable a corto plazo: el sistema comunista está profundamente arraigado y el poder muy centralizado. "Para mí, ha sido hora de un cambio de régimen desde finales de los ochenta", dijo. "Cuando murió Fidel Castro, todos pensábamos que su régimen había llegado a su fin, porque era un gobierno muy personalista, paternalista y narcisista. Pero sobrevivió".

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