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La comunidad de la Parroquia San Joaquín, en el municipio de San Luis, Santiago de Cuba, realizó este viernes el Vía Crucis procesional, guiada por el padre Gregorio Koziot.
Los fieles recorrieron en procesión el trayecto desde la Parroquia San Joaquín hasta la Capilla de San Roque, cargando una cruz de madera y meditando cada una de las estaciones del Vía Crucis.
Según la crónica publicada por la propia parroquia, los participantes avanzaron "cargando con la cruz a cuestas", confrontando cada estación con sus propias cruces personales.
Entre una parada y otra, el coro parroquial animó el recorrido con cantos alusivos al peso de la cruz camino al Calvario.
Uno de los cantos entonados por los fieles decía: "Cuando llega el ocaso y se apaga el ardor aún queda la esperanza que salga el sol. Muerte ha sido vencida por el amor".
La celebración del Vía Crucis se enmarca dentro del Triduo Pascual, que en la Parroquia San Joaquín comenzó el jueves con la Misa del Jueves Santo, también presidida por el padre Koziot.
En esa celebración, el párroco ofreció la misa "por los Padres Paúles que estuvieron en esta parroquia y que hoy se encuentran por diferentes partes del mundo, por el Padre Arturo aquí presente y por mi propio Ministerio".
Durante la homilía del Jueves Santo, el padre Koziot abordó el lavatorio de los pies y la fracción del pan como los dos grandes gestos testamentarios de Jesús, y realizó el lavatorio de pies a doce miembros de las diferentes pastorales parroquiales.
El Vía Crucis callejero de San Luis contrasta con el patrón de restricciones que el régimen cubano ha mantenido en años recientes contra las procesiones públicas en otras partes del país.
En 2025, el gobierno prohibió por segundo año consecutivo el Solemne Vía Crucis del Domingo de Ramos en El Vedado, La Habana, y la procesión del Cristo de la Humildad en Trinidad, Sancti Spíritus, una tradición de más de 100 años.
El jueves el gobierno cubano anunció un indulto a más de 2,000 sancionados, medida vinculada al contexto de Semana Santa y a los diálogos con el Vaticano.
La oración con la que cerró el recorrido procesional resume el espíritu de la jornada: "Jesús, ilumina las tinieblas de nuestros corazones y concédenos fe recta, esperanza cierta, caridad perfecta y humildad profunda".
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