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Las tasas oficiales del Banco Central de Cuba (BCC) permanecen estancadas este sábado, con el dólar estadounidense fijado en 480 CUP y el euro en 554,16 CUP dentro del llamado Segmento III del mercado cambiario.
Este comportamiento contrasta con lo que ocurre en el mercado informal, donde las principales divisas han retomado la senda alcista tras varios días de estabilidad.
El dólar ya se sitúa en torno a los 518 CUP, mientras el euro ha escalado hasta los 585 CUP, ampliando nuevamente la brecha entre ambas referencias.
La diferencia actual —de unos 38 pesos en el caso del dólar y más de 30 pesos en el euro— evidencia que la tasa “flotante” vuelve a quedar rezagada frente al mercado paralelo, después de semanas en las que el BCC había intentado acercarse gradualmente a esos niveles.
Los gráficos oficiales muestran que el tipo de cambio del Segmento III experimentó una subida sostenida durante febrero y marzo, pasando de niveles cercanos a 455 CUP hasta los actuales 480 CUP en el caso del dólar. Sin embargo, en los últimos días ese proceso parece haberse detenido.
Esta pausa sugiere que el Banco Central ha optado por frenar los ajustes, posiblemente para evitar el impacto político y social que implicaría reconocer una mayor devaluación del peso cubano. Cada subida de la tasa oficial no solo acerca el tipo de cambio a la realidad, sino que también deja en evidencia el bajo valor de los salarios estatales.
La decisión resulta aún más llamativa en un contexto en el que el propio gobierno ha autorizado la emisión de billetes de 2.000 y 5.000 pesos, una medida que refleja el aumento de precios y la pérdida de poder adquisitivo de la población.
Esta contradicción —reconocer la inflación con nuevos billetes mientras se contiene la tasa oficial— debilita la credibilidad del mecanismo cambiario estatal y refuerza el papel del mercado informal como referencia real.
En la práctica, el Segmento III funciona cada vez más como un indicador rezagado, incapaz de marcar el ritmo del mercado.
Mientras tanto, el valor efectivo del peso cubano sigue definiéndose fuera del sistema oficial, en un entorno donde la demanda de divisas continúa siendo elevada y la confianza en la moneda nacional sigue deteriorándose.
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