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Un informe elaborado por la ONG Consorcio Justicia y publicado el 30 de marzo a través de Prisoners Defenders denuncia cómo el gobierno y las empresas de Canadá han sostenido política y económicamente al régimen totalitario cubano durante décadas, en abierta contradicción con el discurso oficial de Ottawa sobre democracia y derechos humanos.
El documento, titulado "El continuo apoyo de Canadá al régimen totalitario de Cuba", fue traducido a seis idiomas y se basa en más de 53 declaraciones validadas de trabajadores cubanos recogidas entre abril y agosto de 2025, más de 60 entrevistas adicionales.
Canadá mantiene relaciones diplomáticas ininterrumpidas con Cuba desde 1945, siendo uno de los dos únicos países del hemisferio —junto con México— que no las rompió tras la Revolución de 1959. Esta continuidad ha convertido a Ottawa en un actor estratégico para la supervivencia del régimen, especialmente como contrapeso al embargo estadounidense y como sustituto del apoyo venezolano que se ha ido desmoronando.
El propio Gobierno federal canadiense reconoce que Canadá es la segunda mayor fuente de inversión directa en Cuba, con importantes inversiones canadienses en minería, energía, petróleo y gas, y algunas inversiones en energías renovables, agricultura/maquinaria pesada y turismo.
La financiación federal canadiense a proyectos en Cuba asciende a 60,956,283.81 dólares canadienses en los últimos años, incluyendo 4.5 millones solo en 2025. El 25 de febrero, Ottawa anunció además una ayuda humanitaria adicional de ocho millones de dólares canadienses para Cuba, canalizada a través del Programa Mundial de Alimentos y UNICEF, aunque el informe advierte que el resto del apoyo al régimen permanece intacto.
Canadá es también el principal emisor de turistas hacia la isla, con más de 750,000 visitantes en 2025, aunque las reservas de viajes se desplomaron un 86% en marzo de 2026 respecto al mismo mes del año anterior.
Trabajo forzado y esclavitud moderna
Uno de los aspectos más graves que documenta el informe es el sistema de trabajo forzado que el régimen impone a los trabajadores cubanos contratados por empresas canadienses: pueden ganar hasta 100,000 dólares canadienses anuales, pero están obligados a entregar entre el 80% y el 90% de sus ingresos al gobierno cubano bajo amenaza de repatriación y sanciones penales.
La ONU ha calificado en tres ocasiones este sistema como esclavitud moderna; el Parlamento Europeo lo ha hecho en cuatro.
El informe documenta también la producción de habanos con mano de obra carcelaria: al menos siete prisiones cubanas fabrican puros para exportación. En la cárcel de máxima seguridad de Quivicán, 40 presos deben producir 60 puros diarios cada uno bajo coacción, violencia y salarios de 7.32 dólares al mes.
Se estima que más de 11 millones de habanos anuales provienen de trabajo carcelario, triplicando las importaciones canadienses de 2024, y Habanos S.A. y Tabacuba admitieron públicamente en octubre de 2025 el uso de presos en su fabricación.
La cooperación canadiense para el desarrollo incluye además apoyo institucional directo a la Contraloría General de la República de Cuba y a la Federación de Mujeres de Cuba, entidades del propio aparato del régimen. Aunque Ottawa afirma que apoya un futuro para Cuba que adopte plenamente los valores fundamentales de la libertad, la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho, el informe concluye que Canadá ha normalizado de hecho el statu quo en la isla.
Crisis económica y presión diplomática
La empresa canadiense Sherritt International acumula una deuda de al menos 344 millones de dólares por parte del Estado cubano y suspendió temporalmente operaciones el 17 de febrero por falta de combustible.
A finales de 2025, el régimen congeló las cuentas bancarias en divisas de las 334 empresas con inversión extranjera directa en la isla, y la Corporación Comercial Canadiense cerró a inicios de 2026 su programa de apoyo a negocios en Cuba, reconociendo el "creciente riesgo financiero y el deterioro de las condiciones económicas".
Frente a este panorama, la Coalición Cubano-Canadiense pidió formalmente el 22 de marzo al gobierno de Mark Carney y a la canciller Anita Anand el cierre de la embajada cubana en Ottawa y la reducción de la presencia diplomática canadiense en La Habana.
El informe Canada's Friendly Dictatorship Problem, publicado el 26 de febrero por el Macdonald-Laurier Institute, Democratic Spaces y Human Rights Action Group, urge sanciones selectivas contra funcionarios cubanos y señala que Canadá ha sancionado a 124 venezolanos y a funcionarios de Rusia, Nicaragua y China, pero no ha aplicado medidas similares contra ningún dirigente cubano.
Consorcio Justicia concluye que Canadá, con su enorme influencia —especialmente tras el colapso de la ayuda venezolana—, tiene la capacidad de presionar al régimen de manera más efectiva que cualquier otro país, pero opta por normalizar el statu quo, convirtiendo su apoyo en un pilar indispensable para la continuidad de la dictadura.
Preguntas frecuentes sobre el apoyo de Canadá al régimen cubano
CiberCuba te lo explica:
¿Cómo apoya Canadá al régimen cubano?
Canadá sostiene política y económicamente al régimen cubano mediante inversiones directas y apoyo diplomático. Es la segunda mayor fuente de inversión directa en la isla, con participaciones significativas en minería, energía, petróleo y gas, además de ser el principal emisor de turistas hacia Cuba.
¿Qué revela el informe sobre el trabajo forzado en Cuba?
El informe denuncia que el régimen cubano impone un sistema de trabajo forzado a los trabajadores cubanos contratados por empresas canadienses, obligándolos a entregar entre el 80% y el 90% de sus ingresos al gobierno bajo amenaza de repatriación y sanciones penales.
¿Por qué Canadá no sanciona a funcionarios cubanos?
A pesar de las denuncias de violaciones a los derechos humanos, Canadá no ha aplicado sanciones a dirigentes cubanos, a diferencia de su postura hacia funcionarios de Venezuela, Rusia, Nicaragua y China. Esto se debe a la política incoherente de Ottawa hacia La Habana, que mantiene una relación sin consecuencias frente a la represión del régimen cubano.
¿Cuál es el impacto de la crisis en Cuba en las empresas canadienses?
Las empresas canadienses enfrentan deudas millonarias, apagones, y un riesgo político creciente en Cuba. La minera Sherritt International, por ejemplo, ha suspendido operaciones por falta de combustible y acumula una deuda significativa por parte del Estado cubano.
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