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El régimen cubano volvió a proyectar una imagen de compromiso humanitario ante la comunidad internacional, esta vez en Ginebra, mientras la realidad migratoria dentro de la isla sigue empujando a miles de ciudadanos a abandonarla cada año.
Durante un encuentro oficial en la sede del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el embajador de Cuba ante organismos internacionales en Ginebra, Rodolfo Benítez Verson, se reunió con el nuevo Alto Comisionado, el iraquí Barham Salih. En la cita, ambas partes coincidieron en que el mundo atraviesa una etapa marcada por desplazamientos masivos y crisis humanitarias, lo que —según destacaron— refuerza la importancia del papel de ese organismo internacional, informó la Cancillería cubana.
Salih elogió la “colaboración constante” del gobierno cubano y su supuesta dedicación a la protección e inclusión de refugiados y personas apátridas. Según el funcionario, ese compromiso se reflejaría en medidas como el acceso gratuito a servicios de salud, oportunidades académicas y la reciente aprobación de una nueva Ley de Migración en la isla.
Sin embargo, ese discurso contrasta con la situación interna de Cuba, donde el éxodo migratorio no ha cesado. En los últimos años, cientos de miles de cubanos han salido del país empujados por la crisis económica, la escasez, la falta de libertades y el deterioro de las condiciones de vida.
Durante el encuentro, el representante cubano volvió a responsabilizar al gobierno de Estados Unidos por las dificultades del país, señalando que el embargo —al que calificó de “criminal”— afecta directamente las condiciones de vida de la población y, en consecuencia, influye en las decisiones migratorias.
Aun así, Benítez aseguró que Cuba mantendrá su “firme compromiso” con la protección de refugiados en su territorio y defendió la nueva Ley de Migración como una herramienta que amplía garantías para los extranjeros, simplifica trámites y promueve un enfoque “humanista y ordenado”.
El gobierno también destacó su cooperación con el ACNUR, incluyendo asistencia técnica para enfrentar fenómenos meteorológicos extremos, y reiteró su disposición a seguir colaborando con organismos internacionales en materia migratoria.
Mientras en escenarios diplomáticos La Habana insiste en mostrar una política migratoria inclusiva y solidaria, la realidad cotidiana de miles de cubanos continúa marcada por la incertidumbre y la necesidad de buscar fuera de la isla las oportunidades que no encuentran en su propio país.
Según datos, más de 300,000 cubanos buscaron protección internacional solo en 2023, una cifra sin precedentes que refleja el colapso de las condiciones de vida en la isla.
La diáspora cubana no para de crecer. Números demográficos señalan que la crisis migratoria ha ido reduciendo la población de 11,3 millones en 2020 a cifras significativamente menores en los años siguientes. En ese contexto, Cuba encabezó las solicitudes de refugio en México durante 2025, mientras que Brasil recibió 30,731 solicitudes de cubanos, consolidándose como uno de los principales destinos de la emigración cubana.
El régimen, mientras tanto, ha intentado maquillar su política migratoria con la nueva Ley de Migración aprobada en julio de 2024, presentada como un avance en materia de derechos, aunque los cubanos siguen huyendo en cifras récord.
Las causas del éxodo son múltiples y bien documentadas. El 89% de la población cubana vive en condiciones de extrema pobreza, según datos de cierre de 2025. A ello se suma que el 93% de quienes permanecen en la isla declara que se iría del país si pudiera, según una encuesta reciente.
La crisis humanitaria se manifiesta en todos los ámbitos de la vida cotidiana. El gobierno cubano suele atribuir el deterioro al que llama embargo energético criminal contra la isla, pero la realidad es que la gestión interna ha agravado el colapso de los servicios básicos.
El propio gobernante cubano Miguel Díaz-Canel ha reconocido que la vida está muy dura para los cubanos, aunque sin asumir la responsabilidad del sistema que gobierna. Esa misma realidad es la que empuja a cientos de miles de cubanos a convertirse en refugiados en el exterior, mientras sus representantes diplomáticos reciben elogios en Ginebra por su supuesta solidaridad con los desplazados del mundo.
Preguntas frecuentes sobre la crisis migratoria y política en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué siguen huyendo miles de cubanos de la isla?
Los cubanos continúan huyendo de la isla debido a la crisis económica, la escasez de recursos, la falta de libertades y el deterioro de las condiciones de vida. La situación interna de Cuba ha empujado a cientos de miles de ciudadanos a buscar oportunidades y un mejor futuro fuera del país, a pesar de los intentos del régimen de presentar una imagen de estabilidad y compromiso humanitario ante la comunidad internacional.
¿Qué medidas ha tomado el régimen cubano para abordar la migración?
El régimen cubano ha aprobado una nueva Ley de Migración en 2024, presentada como un avance en materia de derechos para los extranjeros. Sin embargo, la política migratoria del régimen es vista como un intento de maquillar la realidad, ya que miles de cubanos siguen abandonando la isla en busca de mejores condiciones de vida.
¿Cómo utiliza el régimen cubano el embargo de Estados Unidos en su narrativa política?
El régimen cubano culpa al embargo de Estados Unidos de los problemas internos del país, como la crisis económica y social, para desviar la atención de sus propias fallas en la gestión y represión interna. Esta narrativa es utilizada como herramienta política para presentarse como víctima ante la comunidad internacional y reforzar su control sobre la población.
¿Cuál es la postura de la comunidad internacional sobre la situación en Cuba?
La comunidad internacional, representada por organismos como la ONU, ha expresado preocupación por la situación humanitaria y energética en Cuba. Sin embargo, hay críticas hacia la manipulación del régimen cubano sobre dichos temas para evitar asumir responsabilidades internas. Se han hecho llamados a un diálogo que respete los derechos humanos y fomente el cambio político en la isla.
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