La carrera global por el auto sin conductor: EE.UU. prueba, China escala, Europa regula



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Los números ya no admiten debate: un vehículo completamente autónomo circulando por una ciudad estadounidense tiene un 85% menos de probabilidades de causar un accidente con lesiones que un conductor humano en el mismo tramo. No es una proyección de futuro. Es el resultado de 56,7 millones de millas recorridas sin conductor, documentadas en un estudio revisado por pares publicado en Traffic Injury Prevention en mayo de 2025. La pregunta relevante ya no es si los autos autónomos son más seguros que los humanos. La pregunta es quién llega primero a escalar esa ventaja — y cómo.

El dato que lo cambia todo

El estudio de Waymo —subsidiaria de Alphabet— sobre su flota de robotaxis en Phoenix, San Francisco y Los Ángeles es el análisis de seguridad más riguroso publicado hasta la fecha sobre vehículos autónomos de Nivel 4 (sin conductor a bordo). Sus resultados, frente a conductores humanos equivalentes en las mismas zonas urbanas, son difíciles de ignorar: –85% en accidentes con lesiones (0,41 incidentes por millón de millas vs. 2,78 del humano), –57% en accidentes reportados a la policía (2,1 vs. 4,85 por millón de millas), y –96% en colisiones en intersecciones con lesiones — el tipo de accidente más letal en entornos urbanos.

Las intersecciones representan el 27% de los accidentes fatales en carretera según datos del NHTSA. Es precisamente ahí donde el error humano —distracción, exceso de velocidad, semáforos ignorados— cobra más vidas. Y es exactamente ahí donde el sistema autónomo demuestra su mayor ventaja: tiempos de reacción en milisegundos, 360 grados de percepción simultánea y cero fatiga.

Un detalle que los titulares suelen omitir: de los 38 accidentes serios que Waymo reportó entre julio de 2024 y febrero de 2025, solo uno fue claramente atribuible al sistema autónomo. En 34 de los casos, el vehículo Waymo estaba detenido en un semáforo cuando otro conductor humano lo impactó.

EE.UU.: el laboratorio a cielo abierto

El modelo regulatorio estadounidense es, en esencia, un experimento en tiempo real. Las empresas despliegan, recogen datos, corrigen y vuelven a desplegar. El gobierno federal establece obligaciones de reporte —desde junio de 2021, cualquier incidente con un vehículo autónomo debe notificarse a la NHTSA— pero no exige aprobación previa al despliegue comercial.

Waymo opera actualmente más de 1.500 vehículos con una media de 250.000 viajes semanales en cinco ciudades. Su expansión incluye un acuerdo con Uber para llegar a Atlanta y Austin, y planes de lanzamiento en Londres en 2026. El coste de sus vehículos —basados en el Jaguar I-Pace con sensores de alto rango— sigue siendo elevado, lo que limita la velocidad de escala.

Tesla ocupa un espacio diferente: sus sistemas Autopilot y Full Self-Driving son de Nivel 2, es decir, asistencia al conductor que requiere supervisión humana constante. Sin embargo, acumula el 78,7% de todos los incidentes reportados de sistemas ADAS en EE.UU., en gran parte porque su volumen de vehículos en circulación es masivamente mayor que cualquier flota de robotaxis.

China: el que escala más rápido

Mientras Waymo lleva la delantera en rigor científico y transparencia de datos, China lidera en velocidad de despliegue y economía de costes. Baidu Apollo Go ha completado más de 17 millones de viajes globalmente y opera en 22 ciudades, incluyendo Pekín, Shanghái, Wuhan, Shenzhen, Hong Kong, Dubai y Abu Dabi. Sus 250.000 viajes semanales sin conductor lo sitúan en paridad operativa con Waymo, pero con una diferencia estructural determinante: el coste por vehículo.

La sexta generación del robotaxi de Baidu, el RT6, cuesta menos de 30.000 dólares por unidad. La séptima generación se espera por debajo de 20.000 dólares. El vehículo de Waymo cuesta varias veces más. Esta brecha hace que la rentabilidad —el verdadero marcador de madurez de cualquier tecnología— sea alcanzable para China mucho antes.

De hecho, Baidu anunció en 2025 haber alcanzado rentabilidad por vehículo en Wuhan, ciudad donde opera su mayor flota con más de 1.000 unidades. Es la primera operación de robotaxi rentable del mundo, con tarifas un 30% más baratas que en Pekín o Shanghái.

En seguridad, Apollo Go reporta un despliegue de airbag por cada 10,14 millones de kilómetros recorridos sin conductor, sin fatalidades ni lesiones graves registradas. Los otros actores chinos —Pony.ai, WeRide, AutoX— suman flotas de cientos de vehículos cada uno. Pony.ai fue la primera empresa en obtener licencia para operar en todo el municipio de Shenzhen. El gobierno chino ha identificado la conducción autónoma como tecnología estratégica nacional, con regulaciones comerciales en vigor desde diciembre de 2023 y decenas de ciudades con zonas piloto licenciadas.

Europa: la precaución como política

Europa no niega los datos. Los conoce. La cuestión es que aplica una filosofía regulatoria diferente: el principio de precaución. Aquí no se despliega para aprender; se aprueba antes de desplegar.

El resultado es una fragmentación regulatoria notable. Cada estado miembro tiene competencias sobre las normas de tráfico y los programas piloto, lo que obliga a las empresas a navegar 27 marcos legales distintos. El informe Draghi de 2024 identificó explícitamente esta fragmentación como un freno estructural a la competitividad europea en movilidad autónoma. En términos concretos, la UE limita la homologación de vehículos autónomos a un máximo de 1.500 unidades por modelo y año. La Comisión Europea tenía previsto eliminar ese límite en julio de 2024. No lo cumplió.

Hay razones técnicas legítimas para la cautela. Las ciudades europeas presentan condiciones distintas: mayor densidad de ciclistas y peatones, rotondas complejas, infraestructura más antigua y señalización inconsistente entre países. Un piloto de lanzadera autónoma en Barcelona en 2025 identificó la interacción con peatones como el mayor desafío técnico. Los modelos entrenados en Phoenix o Wuhan no son directamente exportables.

Alemania es la excepción más avanzada: legalizó la conducción de Nivel 4 en 2021 y en diciembre de 2025 publicó el primer marco legal para conducción por teleoperación remota. España sigue en fase de consulta pública. El Plan de Acción Automotriz de la Comisión Europea de marzo de 2025 prevé corredores transfronterizos de prueba y una Alianza Europea de Vehículos Autónomos — pasos en la dirección correcta, pero percibidos como tardíos.

Conclusión

El resultado de esta carrera no lo determinará únicamente quién tenga la mejor tecnología. Lo determinará quién logre antes la combinación de seguridad demostrada, coste por vehículo viable y marco regulatorio que permita escalar. En 2026, China lleva ventaja en los dos últimos. EE.UU., en el primero.

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Luis Flores

CEO y cofundador de CiberCuba.com. Cuando tengo tiempo escribo artículos de opinión sobre la realidad cubana vista desde la perspectiva de un emigrante.





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