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Abel Prieto, exministro de Cultura de Cuba y actual presidente de la Casa de las Américas, publicó en Facebook una foto junto al trovador Amaury Pérez y el funcionario Luis Morlote —presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba— y relató una visita emotiva donde evocaron a John Lennon y su asesinato en 1980.
En el texto, Prieto cuenta que Pérez le narró cómo el 26 de diciembre de 1980, 18 días después de la muerte del músico, celebró su cumpleaños entre lágrimas y ron: "Él y su amigo Pepe habían pegado en la pared una foto de Lennon con un crespón negro y luctuoso y bebían, lloraban y brindaban por el espíritu desencarnado de John".
Prieto también aprovechó la publicación para apropiarse del legado del ex Beatle con fines políticos, afirmando que Lennon "hoy hubiera sido un activista por la paz y contra Trump, Netanyahu y toda la fauna de genocidas fascistas".
La escena resultó llamativa por su carga de hipocresía: Prieto es una de las figuras más representativas del aparato cultural de la dictadura cubana, el mismo sistema que durante décadas prohibió la música de los Beatles como práctica administrativa, acusándola de representar "diversionismo ideológico", según investigación de Reporteros sin Fronteras (RSF).
Jóvenes cubanos fueron discriminados y enviados a las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) —campos de trabajo forzado que funcionaron entre 1965 y 1968— por escuchar esa música. El propio Silvio Rodríguez fue suspendido de la televisión cubana por declarar su admiración por los Beatles.
Prieto fue presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, ministro de Cultura entre 1997 y 2012, y asesor de Raúl Castro. Bajo su gestión defendió el Decreto 349, norma considerada una herramienta de censura que limitaba las expresiones artísticas críticas y generó protestas de artistas cubanos.
En 2019, Prieto ofreció una disculpa por el llamado Quinquenio Gris —período de intensa represión cultural entre 1971 y 1976—, pero la calificó de "error coyuntural" de exfuncionarios, negando responsabilidad directa del gobierno. La declaración fue ampliamente criticada por minimizar la represión.
El giro oficial del régimen hacia Lennon llegó el 8 de diciembre de 2000, cuando el dictador Fidel Castro inauguró una estatua de bronce del músico en el Parque del Vedado habanero, declarando: "Lamento mucho no haberte conocido antes".
Esa rehabilitación simbólica nunca estuvo acompañada de una disculpa a la generación de cubanos reprimida por admirarlo, pero abrió las puertas a las lágrimas alcohólicas de quienes tuvieron que sufrir persecución y censura de los mismos represores a los que ahora se abrazan nostálgicos.
Por su parte, el gobernante Miguel Díaz-Canel continuó esa apropiación declarándose públicamente fan de los Beatles, en lo que críticos interpretaron como un intento de la llamada "continuidad" revolucionaria de disimular el pasado represivo apropiándose de figuras que el propio régimen persiguió.
Pérez, por su parte, tampoco escapó a esa lógica: fue expulsado del Movimiento de la Nueva Trova Cubana a inicios de los años ochenta y su álbum "Retrato de Navidad" fue vetado en la radio y la televisión cubanas, lo que añade otra capa de ironía al abrazo simbólico que le prodiga Prieto en la publicación.
El post de Prieto cierra con una anécdota en la que el duelo de Pérez aquella noche de 1980 terminó cuando llegó su futura pareja: "Los ojos de nuestro trovador absorbieron las lágrimas de manera milagrosa, terminó el duelo y empezó una hermosa historia de amor".
"Lennon habría aprobado, sin duda, el final feliz de esta fábula", concluyó Prieto, embriagado de su lábil ficción sobre el autor de Revolution, una canción que le habría hecho sangrar los oídos al "líder espiritual de la humanidad" y "paradigma" que cantó el censor de la melena recordando al "estoico" dictador al que molestaban los "pantaloncitos estrechos, alguna guitarrita y las actitudes elvispreslianas" de los jóvenes que escuchaban a los Beatles.
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