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La petrolera española Repsol recuperó este jueves el control operativo directo de sus activos petroleros en Venezuela tras firmar un nuevo acuerdo con el gobierno interino y la estatal PDVSA, según informó el Financial Times.
El pacto incluye un mecanismo de pago "garantizado" diseñado para evitar la repetición de los históricos impagos de Caracas, que acumula una deuda con Repsol de aproximadamente 4,550 millones de euros (unos 5,400 millones de dólares).
El acuerdo fija como meta un crecimiento superior al 50% en la producción en el corto plazo, partiendo de los actuales 45,000 barriles diarios, y apunta a triplicar esa cifra en un plazo de tres años.
El nuevo pacto se suma al acuerdo estratégico de gas que Repsol firmó en marzo para el proyecto Cardón IV, una empresa conjunta al 50% con la italiana Eni en el Golfo de Venezuela, que incluye el campo Perla, con producción actual de 580 millones de pies cúbicos de gas por día y reservas estimadas en 17 billones de pies cúbicos.
Al anunciar ese acuerdo previo, la presidenta interina Delcy Rodríguez declaró: "Estoy muy complacida que esto se haga de la mano con dos empresas europeas que se quedaron en Venezuela y creyeron en nuestro pueblo".
El contexto que hace posible este nuevo acuerdo es el cambio político radical en Venezuela: Nicolás Maduro fue capturado por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026 y trasladado a Nueva York para enfrentar cargos federales, tras lo cual Rodríguez asumió como presidenta interina.
La administración Trump, que había anunciado un bloqueo petrolero total el 7 de enero, flexibilizó progresivamente las sanciones: el 18 de febrero la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) emitió la Licencia General 50A, autorizando a Repsol, Chevron, BP, Eni y Shell a reactivar operaciones de exploración, producción y comercialización de crudo y gas venezolano.
En marzo, la OFAC amplió ese marco con la Licencia General 52, facilitando transacciones con PDVSA y abriendo aún más el camino para que las petroleras extranjeras recuperen autonomía operativa.
Repsol, que opera en Venezuela desde 1993, posee participaciones en campos como Petroquiriquire —en los estados Monagas, Zulia y Trujillo— y en Quiriquire Gas, en Monagas, además de derechos sobre 1,907 kilómetros cuadrados pendientes de desarrollo.
Las operaciones de la compañía habían quedado paralizadas durante años por los impagos sistemáticos de PDVSA y las sanciones estadounidenses, que en marzo de 2025 llegaron a revocar una licencia previa que permitía a Repsol recibir crudo venezolano como compensación por deudas.
EE.UU. estima que el petróleo venezolano generará más de 10,000 millones de dólares anuales bajo el nuevo esquema de supervisión, lo que convierte la reactivación del sector en una pieza clave tanto para el gobierno interino de Caracas como para las empresas extranjeras que buscan recuperar el valor de activos bloqueados durante años.
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