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Spirit Airlines podría cerrar sus operaciones en cuestión de días, dejando a miles de pasajeros con boletos en mano sin vuelo ni reembolso inmediato, según reportes publicados esta semana por The Wall Street Journal, Bloomberg y CNBC.
La aerolínea de bajo costo con sede en Dania Beach, Florida, atraviesa su peor crisis desde que se declaró en bancarrota por segunda vez en menos de un año, y ahora enfrenta un golpe adicional: el precio del combustible de aviación se disparó aproximadamente 95% desde el inicio de la guerra entre EE.UU., Israel e Irán el 28 de febrero de 2026.
El jet fuel alcanzó un promedio de $4.88 por galón el 2 de abril en los principales mercados estadounidenses, según datos de Argus, haciendo inviable el plan de reestructuración que Spirit había negociado con sus acreedores apenas días antes de que comenzaran los ataques contra Irán.
Ese plan contemplaba reducir la deuda de la aerolínea de aproximadamente $7.4 mil millones a $2 mil millones, con una salida de la bancarrota prevista para esta primavera o verano.
Pero los acreedores ahora evalúan si continuar con ese esquema o proceder directamente con la liquidación total de la empresa.
Analistas de JPMorgan estimaron que si el combustible se mantiene en torno a $4.60 por galón, el margen operativo previsto de Spirit para 2026 pasaría de negativo 7% a negativo 20%, con costos adicionales de hasta $360 millones, cifra que supera los $337 millones en efectivo que tenía la compañía a finales de 2025.
Citibank, que representa a los prestamistas, también objeta el intento de Spirit de dividir un préstamo de $275 millones en dos partes, argumentando que eso violaría el contrato original y las protecciones legales sobre el colateral.
Antes de que estallara esta nueva crisis, pilotos y auxiliares de vuelo habían hecho concesiones salariales para ayudar a la aerolínea a sobrevivir. Sin embargo, el analista de aviación Ben Mutzabaugh, de The Points Guy, fue contundente: No hay mucho más que puedan hacer para corregir el rumbo; están contra la pared.
La portavoz de Spirit respondió escuetamente a las consultas de medios: "No comentamos rumores de mercado ni especulaciones."
Para los pasajeros con boletos comprados, la situación es especialmente delicada. Spirit tiene pocos acuerdos de interoperabilidad con aerolíneas mayores como Delta o United, lo que significa que sus tiquetes probablemente no serán honrados por otras compañías en caso de cierre.
Los expertos recomiendan verificar las coberturas de "fallo de servicio" de las tarjetas de crédito para iniciar un reembolso, y buscar alternativas de viaje de inmediato sin cancelar voluntariamente los vuelos.
El impacto sería especialmente severo para los residentes del sur de Florida, donde Spirit opera su principal base en el Aeropuerto Internacional de Fort Lauderdale-Hollywood y una base de tripulación en Miami, con rutas clave hacia América Latina y el Caribe, incluyendo Cuba.
También quedaría sin servicio aéreo el Aeropuerto Regional Arnold Palmer en Latrobe, Pensilvania, donde Spirit es el único operador comercial desde hace 15 años.
Gabe Monzo, director ejecutivo de la Autoridad Aeroportuaria del Condado de Westmoreland, aseguró que ya están en conversaciones con otras aerolíneas de bajo costo: "Tenemos el personal, tenemos el equipo. Nos pusimos en posición de movernos a donde sea necesario."
Frontier Airlines y JetBlue Airways son los competidores con mayor solapamiento de rutas con Spirit y serían los más beneficiados ante un eventual cierre, según el analista Michael Linenberg de Deutsche Bank.
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