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Los pasajeros de United Airlines comenzarán a pagar más por facturar su equipaje a partir de este viernes, en un contexto marcado por el fuerte encarecimiento del combustible para aviones a nivel global.
La aerolínea confirmó que incrementará entre 10 y 50 dólares las tarifas por equipaje facturado para los billetes comprados desde el 3 de abril, convirtiéndose en la segunda compañía estadounidense en menos de una semana en aplicar esta medida, después de JetBlue.
Subidas en la primera, segunda y tercera maleta
El ajuste afectará principalmente a los viajeros dentro de Estados Unidos, México, Canadá y Latinoamérica, según reveló la prensa estadounidense.
“United aumentará en 10 dólares las tarifas por la primera y la segunda maleta facturada para los clientes que viajen dentro de Estados Unidos, México, Canadá y Latinoamérica, a partir de los boletos comprados el viernes 3 de abril”, indicó la aerolínea.
Con la nueva estructura, la primera maleta pasará a costar 45 dólares si se paga por adelantado y 50 dólares si se añade dentro de las 24 horas previas al vuelo.
La segunda subirá a 55 y 60 dólares respectivamente, mientras que la tercera maleta experimenta el mayor incremento: de 150 a 200 dólares.
Hasta el 2 de abril, las tarifas eran de 35 dólares por la primera maleta, 45 por la segunda y 150 por la tercera si se pagaban con antelación.
Descuentos y excepciones para algunos pasajeros
United precisó que algunos clientes seguirán exentos de estos cargos adicionales.
“Los titulares de tarjetas de crédito United Chase, los miembros de MileagePlus Premier, los miembros de las fuerzas armadas en servicio activo y los clientes que viajan en cabinas premium aún pueden facturar una maleta gratis”, señaló la compañía.
Asimismo, mantendrá un incentivo para quienes paguen con antelación:
“Los clientes de la mayoría de los mercados seguirán disfrutando de un descuento de 5 dólares si pagan sus maletas por adelantado en línea 24 horas antes de su vuelo”.
El combustible, principal presión para las aerolíneas
Aunque United no vinculó oficialmente el aumento de tarifas con el encarecimiento del combustible, el contexto apunta directamente a ese factor como detonante.
El sector aéreo enfrenta un alza de más del 80% en los costes del combustible desde finales de febrero, cuando el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán alteró los mercados energéticos globales.
Según datos de Argus citados por Airlines for America, el precio promedio del combustible para aviones alcanzó los 4,88 dólares por galón en los principales mercados estadounidenses, casi el doble del nivel previo al inicio del conflicto.
El propio director ejecutivo de United, Scott Kirby, había advertido sobre el impacto de esta situación en las finanzas de la compañía:
“La realidad es que los precios del combustible para aviones se han duplicado con creces en las últimas tres semanas”, declaró.
Kirby alertó además del potencial golpe económico si esta tendencia se mantiene: “Si los precios se mantuvieran en este nivel, supondría un gasto anual adicional de 11.000 millones de dólares solo en combustible para aviones”.
Una tendencia que ya sigue la competencia
El aumento de United se produce pocos días después de que JetBlue también elevara sus tarifas por equipaje facturado entre 4 y 9 dólares, dependiendo del momento de la compra.
Históricamente, este tipo de decisiones suele replicarse en el sector, aunque por ahora aerolíneas como American Airlines, Delta, Southwest o Frontier no han anunciado medidas similares.
El combustible es, después de la mano de obra, el mayor gasto para las aerolíneas, por lo que su encarecimiento suele trasladarse rápidamente al consumidor.
Demanda fuerte pese a los costos
A pesar de la presión por los costos, United asegura que la demanda de viajes se mantiene en niveles récord.
“Las 10 semanas con mayores ingresos por reservas de nuestra historia han sido las últimas 10”, destacó Kirby en un memorando a empleados.
Este escenario -alta demanda y costos disparados- explica por qué las aerolíneas están optando por ajustar tarifas adicionales como el equipaje, en lugar de reducir su oferta.
En este contexto, los pasajeros deberán prepararse para pagar más no solo por volar, sino también por llevar sus maletas.
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