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Una lancha armada de la Guardia Revolucionaria de Irán disparó este miércoles contra un buque portacontenedores en el Estrecho de Ormuz, dañando la embarcación y complicando los esfuerzos diplomáticos para retomar las negociaciones entre Washington y Teherán en Pakistán.
El ataque se produjo horas después de que el presidente Donald Trump anunciara la extensión indefinida del alto al fuego con Irán —que vencía precisamente este miércoles— para dar tiempo a Teherán de elaborar una "propuesta unificada" de cara a posibles conversaciones en Islamabad.
El Centro de Operaciones Comerciales Marítimas del Reino Unido, organismo de monitoreo operado por el ejército británico, informó que la lancha de la Guardia Revolucionaria no realizó ningún llamado de radio previo antes de abrir fuego contra el buque.
El capitán de la embarcación reportó que toda la tripulación estaba a salvo y que no hubo incendio ni daño ambiental como resultado del ataque.
Irán ofreció una versión contradictoria: la agencia Nour News afirmó que la Guardia solo disparó después de que el buque "ignoró las advertencias de las fuerzas armadas iraníes", mientras que la agencia semioficial Fars describió el ataque como Irán "aplicando legítimamente su control sobre el Estrecho de Ormuz".
En un comunicado difundido este miércoles, la Guardia Revolucionaria juró "asestar golpes aplastantes más allá de la imaginación del enemigo a sus activos restantes en la región".
El incidente se enmarca en una escalada reciente: el pasado fin de semana, Estados Unidos capturó el buque de carga iraní MV Touska en el Mar Arábigo Norte tras disparar el destructor USS Prudence contra su sala de máquinas, y abordó además un segundo buque tanquero vinculado al comercio petrolero iraní en el Océano Índico. Irán calificó esas acciones de "piratería armada" y prometió represalias.
Trump confirmó que el bloqueo naval estadounidense de puertos iraníes continuará incluso con la extensión del alto al fuego, medida que Teherán ha calificado de "inaceptable" y que le cuesta aproximadamente 500 millones de dólares diarios. Irán no ha ofrecido reconocimiento formal de la extensión del alto al fuego anunciada por Trump.
El primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif agradeció a Trump la decisión y señaló que daría margen a los esfuerzos diplomáticos en curso. "Pakistán continuará sus esfuerzos sinceros por un acuerdo negociado del conflicto", escribió en X.
Pakistán trabaja para organizar una segunda ronda de negociaciones en Islamabad, pero Irán no ha confirmado su participación. La primera ronda, celebrada el 11 y 12 de abril, concluyó sin acuerdo tras 21 horas de conversaciones. Los puntos de quiebre fueron el programa nuclear iraní, los grupos regionales afines a Teherán y el control del Estrecho.
El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó esperanza de que la extensión del alto al fuego creara espacio crítico para la diplomacia y la construcción de confianza entre Irán y Estados Unidos, según su portavoz Stephane Dujarric.
El conflicto, iniciado el 28 de febrero con un ataque coordinado de Estados Unidos e Israel contra más de 1,000 objetivos iraníes, ha restringido severamente el tráfico por el Estrecho de Ormuz, por donde transita en tiempos de paz el 20% del petróleo y gas natural mundial. El crudo Brent cotizaba este miércoles cerca de 98 dólares por barril, un alza de más del 30% desde el inicio de la guerra.
El saldo humano del conflicto asciende a al menos 3,375 muertos en Irán, más de 2,290 en Líbano, 23 en Israel, más de una docena en estados árabes del Golfo, 15 soldados israelíes y 13 militares estadounidenses en la región.
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