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Walter Kendall Myers, el exanalista del Departamento de Estado que espió para el régimen cubano durante casi tres décadas, murió el 12 de marzo en Springfield, Misuri, a los 88 años, mientras cumplía cadena perpetua en un centro médico penitenciario. La causa fue cáncer, según confirmó su hija Amanda Myers Klein al diario The New York Times, que publicó la noticia casi dos meses después del fallecimiento.
Conocido por la inteligencia cubana como el Agente 202, Myers fue condenado en julio de 2010 tras declararse culpable de conspiración para cometer espionaje y dos cargos de fraude electrónico. Su esposa y cómplice, Gwendolyn Steingraber Myers —Agente 123—, recibió una condena de 81 meses. Ambos fueron detenidos en junio de 2009 por agentes del FBI tras una operación encubierta de tres años.
El daño causado por Myers fue calificado de «devastador» por James Olson, exjefe de contrainteligencia de la CIA. «Habría estado en condiciones de darles información en caliente sobre lo que ocurría en la comunidad de inteligencia del Departamento de Estado», declaró Olson al Times. Entre 2001 y 2007, Myers fue analista principal sobre países europeos en la Oficina de Inteligencia e Investigación, con acceso a cientos de informes de alto secreto compartimentado.
La pareja transmitía información mediante mensajes de radio de onda corta y entregas físicas que realizaban intercambiando carritos en supermercados. Se reunieron con agentes cubanos en Cuba, México, Argentina, Brasil, Ecuador y Trinidad y Tobago. En 1995 viajaron a la isla con nombres falsos y se reunieron durante cuatro horas con Fidel Castro.
Enrique García, exoficial de la Dirección General de Inteligencia cubana que desertó en 1989, reveló que los documentos del matrimonio Myers «eran de tal valor que, cuando llegaban al centro de análisis en La Habana, eran procesados en la noche y madrugada. En la mañana, el jefe de la inteligencia salía con un maletín a despachar con Fidel Castro sin pasar por el ministro del Interior».
La motivación de Myers fue estrictamente ideológica. No recibió pago por su espionaje, solo el reembolso de equipos. En la audiencia de sentencia, declaró ante el tribunal federal: «No actuamos por ira hacia Estados Unidos ni por ningún pensamiento antiestadounidense. Nuestro objetivo era ayudar al pueblo cubano a defender su revolución». A un agente encubierto del FBI le dijo que Castro era «simplemente maravilloso».
Olson señaló que ese perfil lo hacía especialmente peligroso: «Los espías ideológicos son los más difíciles de atrapar, porque no hay gastos llamativos».
El juez que lo condenó a cadena perpetua en 2010 coincidió con el fiscal Michael Harvey, quien lo calificó sin ambigüedades: «Es un traidor. Traicionó a sus colegas del Departamento de Estado y a nuestra nación». También se confiscaron 1,7 millones de dólares en activos, equivalentes al salario federal acumulado por Myers durante décadas.
El caso Myers forma parte de una serie de graves infiltraciones de la inteligencia cubana en el gobierno estadounidense. El pasado 31 de marzo, el FBI dedicó un episodio de su podcast al tema y describió la estructura de espionaje del régimen como «sumamente competente», operando «muy por encima de su peso». El FBI ha revelado que Cuba reclutó espías en universidades de élite, aprovechando simpatías ideológicas antes de que los reclutas tuvieran acceso a información clasificada, el mismo patrón que siguió el caso Myers.
Gwendolyn Myers falleció en 2015 sin haber mostrado arrepentimiento, según recordó el FBI. Su esposo murió también sin retractarse, cerrando así uno de los capítulos más oscuros de traición en la historia reciente del Departamento de Estado.
Preguntas frecuentes sobre el caso del espía estadounidense Walter Kendall Myers
CiberCuba te lo explica:
¿Quién era Walter Kendall Myers y por qué fue condenado?
Walter Kendall Myers fue un exanalista del Departamento de Estado que espió para el régimen cubano durante casi tres décadas. Fue condenado en 2010 a cadena perpetua por conspiración para cometer espionaje y fraude electrónico. Su esposa, Gwendolyn Steingraber Myers, también participó en estas actividades y fue condenada a 81 meses de prisión.
¿Cómo operaba Walter Kendall Myers como espía para Cuba?
Walter Kendall Myers y su esposa utilizaban mensajes de radio de onda corta y entregas físicas mediante intercambios en supermercados para transmitir información al régimen cubano. Se reunieron con agentes cubanos en diferentes países y llegaron a entrevistarse con Fidel Castro en 1995.
¿Cuál fue el impacto del espionaje de Myers en la seguridad de Estados Unidos?
El daño causado por Myers fue calificado como "devastador" para la comunidad de inteligencia de Estados Unidos. Según James Olson, exjefe de contrainteligencia de la CIA, Myers tuvo acceso a cientos de informes de alto secreto, lo que le permitió entregar información en tiempo real sobre las actividades del Departamento de Estado.
¿Por qué Myers decidió espiar para el régimen cubano?
La motivación de Myers fue estrictamente ideológica. No recibió pago por su espionaje, solo el reembolso de equipos. En su audiencia de sentencia, afirmó que su objetivo era ayudar al pueblo cubano a defender su revolución y que no actuaban por ira hacia Estados Unidos.
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