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Hay que reconocerle al régimen una virtud: cuando hace falta resolver un problema serio, sabe exactamente a quién llamar. Y no es a sus ministros.
La nueva Guía Familiar para la Protección ante una Agresión Militar, fechada en abril de 2026 y firmada por el Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil, es un documento "conmovedor".
Después de tres páginas dedicadas a recordarnos que el imperio yanqui lleva 67 años conspirando contra el sueño humanista de Fidel — por si alguien lo había olvidado entre apagón y apagón —, la guía pasa por fin al asunto práctico: qué debe tener cada familia cubana en su casa para sobrevivir a la guerra.
La lista es ambiciosa. Muy ambiciosa.
El bolso familiar, según el Estado Mayor
Cada familia debe preparar un bolso o mochila con, entre otras cosas: una radio con energía alternativa, velas, fósforos, fosforera, linterna y otros medios de iluminación con energía solar, alimentos enlatados para tres días, agua potable, artículos de aseo personal, medicamentos para enfermedades crónicas y, para los más pequeños, juguetes acordes a la edad para su distracción.
Pero la joya del documento llega después.
El botiquín de primeros auxilios
El Estado Mayor pide que cada hogar tenga un botiquín con dipirona, paracetamol, aspirina, loratadina, benadrilina, meclizina, guantes desechables, antisépticos, gasas, apósitos, vendas, esparadrapo, tijeras, pinzas, termómetro, pomadas para quemaduras, mascarillas y un paño cuadrado de un metro para hacer vendajes triangulares.
Léalo dos veces. Sin reírse o llorar, si puede.
Este es el listado de productos que, en mayo de 2026, no se encuentran en las farmacias del Estado cubano. No es una metáfora. Es el inventario operativo de lo que no hay en los hospitales provinciales, en los policlínicos, en los puntos de venta del MINSAP. La Defensa Civil le está pidiendo a una madre soltera de Granma que tenga en casa el botiquín que el propio Hospital Carlos Manuel de Céspedes no consigue armar para sus quirófanos.
Y aquí es donde aparece, con su elegancia habitual, la frase clave del documento. La guía aclara, en letras destacadas, que todo este contenido debe incorporarse "según la disponibilidad de la familia". Traducido del lenguaje oficial al cubano: resuelvan ustedes, compañeros, que aquí no hay nada.
La nueva tarea revolucionaria
Y aquí entra el verdadero protagonista de la operación, ese al que el Estado Mayor no menciona en ninguna de sus nueve páginas pero sin el cual ningún bolso familiar cubano se llenará jamás: el gusano de Miami. El apátrida. El traidor. El que se fue.
El mismo que durante seis décadas ha sido descrito por la prensa oficial como escoria, vendepatria y agente del imperio, es ahora — sin que nadie lo diga en voz alta — la última línea logística de la Defensa Civil cubana. Porque seamos honestos: el bolso familiar de Yudelkis Ortiz, primera secretaria del PCC en Granma, probablemente ya está completo. El de su vecina, no. El de su vecina lo va a llenar la prima que mandó tres cajas desde Hialeah el mes pasado, con paracetamol, loratadina, una linterna solar de Amazon y un par de mascarillas.
La paradoja es perfecta y el régimen la conoce: la única infraestructura que funciona en Cuba es la que sale del bolsillo de los que se fueron. Las remesas que sostienen a las familias, los paquetes que llenan los aeropuertos, las mulas que cruzan La Habana con maletas de 50 kilos llenas de dipirona y pañales. Esa es la verdadera Defensa Civil cubana. No tiene Estado Mayor, no publica guías de nueve páginas, no usa el lema "proteger, resistir, sobrevivir y vencer". Solo protege, resiste, sobrevive y, cada cierto tiempo, vence al desabastecimiento que el régimen ha convertido en política de Estado.
Los combos de la guerra: "oportunidad de mercado"
Y como toda crisis cubana termina siendo una oportunidad para alguien, no hace falta mucha imaginación para anticipar lo que viene. En las próximas semanas, en cualquier agencia de envíos de la calle 8 en Miami, alguien va a pegar un cartel:
"COMBO DEFENSA CIVIL — $99.95" Incluye: linterna solar, radio de manivela, 30 dipironas, 20 paracetamoles, loratadina, gasas, esparadrapo, antiséptico, mascarillas y termómetro digital. Envío en 7 días a toda la isla. Pregunte por nuestro Combo Familiar Reforzado con botiquín completo.
Habrá versión básica y versión premium. Habrá descuento por volumen para quien quiera mandar uno a cada primo en Bayamo. Habrá un emprendedor en Hialeah que registrará la marca "Bolso del Pueblo" antes de que termine mayo. Habrá grupos de WhatsApp organizando envíos colectivos por barrio. Habrá una mipyme en La Habana que importará los combos al por mayor y los revenderá, porque eso también es parte del mecanismo.
Esto de los combos es humor, ¿o puede que no?
Hay algo más triste que cómico en todo esto, y vale la pena decirlo antes de cerrar. El régimen ha llegado al punto de pedirle por escrito a una población empobrecida, sin medicinas y con apagones de 20 horas, que se prepare por su cuenta para una guerra que él mismo está agitando como herramienta política. La guía no es un acto de protección civil: es un acto de traslado del miedo. Cada familia cubana que lea ese documento entenderá dos cosas simultáneamente — que el régimen contempla seriamente la posibilidad de un conflicto, y que en ese conflicto cada quien se defenderá con lo que tenga en casa.
Lo que tenga en casa, claro, gracias al sobrino de Tampa.
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