A solo 36 kilómetros de La Habana, en el municipio de Bauta, provincia de Artemisa, quedan los restos de lo que fue uno de los pueblos más prósperos de Cuba antes de 1959: Cayo La Rosa, un enclave industrial que albergó la mayor textilera no azucarera de la isla y que hoy es apenas una sombra de su pasado.
Así lo constata un reportaje del youtuber identificado como JSant TV, quien viajó por el pueblo e indagó en su historia para mostrar lo poco que queda del otrora exitoso pueblo.
La historia comienza en 1919, cuando el empresario estadounidense Dayton Hedges llegó a Cuba y descubrió un pequeño cayo situado dentro de la laguna de Ariguanabo, entonces la más grande del país.
En 1927 compró el terreno con un propósito ambicioso: construir una fábrica textil que transformara la zona por completo.
El 22 de septiembre de 1931 se inauguró la Compañía Textilera Ariguanabo S.A., considerada en su momento la más importante de América y una de las principales del mundo.
La fábrica empleaba entre 1,500 y 2,500 trabajadores y producía desde ropa interior hasta trajes y vestidos. Su producto estrella, la mezclilla «Ariguanabo 32», era reconocida como la segunda de mayor calidad a nivel mundial.
«Ariguanabo era la marca de ropa más importante de América y una de las más importantes del mundo, ya que cubría la demanda nacional y gran parte de la de Estados Unidos», describe el canal JSant TV en el video que rescató esta historia.
Pero Hedges no construyó solo una fábrica: levantó un pueblo modelo completo. Los trabajadores vivían en casas de madera sin pagar alquiler, luz ni servicios básicos.
Trabajaban seis horas al día, tenían vacaciones pagadas y acceso a crédito para comprar casas y automóviles.
El complejo contaba con aeródromo privado, hospital, guarderías infantiles, estación de bomberos, campo de béisbol y un politécnico textil.
El privilegio llegaba incluso fuera del cayo. Un antiguo habitante recuerda cómo funcionaba el sistema: «Estuviera a comprar en tienda de La Habana. Decía, mira, yo quiero pagar a crédito. Pertenezco a Ariguanabo, enseñaba tu carné. Te decían, no, espérate, ve. Escoja usted y nosotros se lo llevamos».
Ese mundo desapareció con la Revolución. La textilera fue nacionalizada el 6 de agosto de 1960, junto con otras industrias del municipio de Bauta.
Bajo administración estatal continuó operando durante décadas, pero el colapso de la Unión Soviética y el Período Especial de los años 90 aceleraron su deterioro hasta el cierre definitivo.
«Actualmente de la textilera no queda nada. En 1959 fue nacionalizada y con el paso de los años sufrió un progresivo deterioro hasta su cierre definitivo en los años 90», señala JSant TV.
Del esplendor a la quiebra
Los antiguos talleres fueron reconvertidos en almacenes. El aeródromo privado se transformó en viviendas.
Y la laguna de Ariguanabo, que le daba identidad geográfica al lugar, fue desecada mediante drenajes agrícolas también en esa misma década, borrando físicamente el entorno natural que había dado nombre al cayo.
Un estudio del Instituto de Geografía Tropical de Cuba documenta cómo el espejo de agua pasó de unos 10 kilómetros cuadrados en el siglo XIX a una desaparición casi total posterior.
Lo único que resiste al tiempo son las casas donde vivían los ingenieros estadounidenses y cubanos de alto rango. «Esas casas son una belleza y la viva prueba de una historia olvidada de un pueblecito de Artemisa», concluye JSant TV.
El investigador cubano Denys San Jorge lleva años documentando este patrimonio con más de 10,000 fotografías, objetos y publicaciones de archivo, y trabaja en una novela inédita titulada Avenida Dayton Hedges y un documental llamado Cayo La Rosa: un paraíso textil, esfuerzos por preservar la memoria de un lugar que la dictadura convirtió en olvido.
Preguntas frecuentes sobre Cayo La Rosa y su historia
CiberCuba te lo explica:
¿Qué era Cayo La Rosa antes de 1959?
Cayo La Rosa fue uno de los pueblos más prósperos de Cuba antes de 1959. Albergaba la mayor textilera no azucarera de la isla, la Compañía Textilera Ariguanabo S.A., que era considerada la más importante de América y una de las principales del mundo.
¿Qué servicios y facilidades ofrecía Cayo La Rosa a sus habitantes?
Cayo La Rosa ofrecía una variedad de servicios a sus habitantes, incluyendo casas sin costo de alquiler, luz ni servicios básicos, un aeródromo privado, hospital, guarderías, estación de bomberos, campo de béisbol y un politécnico textil. Los trabajadores también disfrutaban de vacaciones pagadas y acceso a crédito.
¿Qué sucedió con Cayo La Rosa tras la Revolución Cubana?
Tras la Revolución Cubana, Cayo La Rosa sufrió un declive significativo. La textilera fue nacionalizada en 1960, y aunque continuó operando bajo administración estatal, el colapso de la Unión Soviética y el Período Especial en los años 90 llevaron a su cierre definitivo. Los talleres fueron convertidos en almacenes, el aeródromo en viviendas y la laguna de Ariguanabo fue desecada.
¿Cómo se está preservando la memoria de Cayo La Rosa hoy en día?
Se están llevando a cabo esfuerzos para preservar la memoria de Cayo La Rosa a través del trabajo de investigadores como Denys San Jorge, quien ha documentado el patrimonio del lugar con fotografías, objetos y publicaciones de archivo. Además, está trabajando en una novela y un documental sobre la historia del pueblo.
Archivado en:
