La cantante cubana Aymée Nuviola dejó en claro, en una entrevista con la periodista Tania Costa, cuál es la única actitud que le merece crítica cuando se habla de las protestas en Cuba: no la de quien no sale a la calle, sino la de quien no actúa, no apoya y encima juzga a quienes sí se atreven.
«No yo no critico a nadie. Te voy a decir lo que yo critico: la indolencia», afirmó la artista con contundencia.
Nuviola fue honesta sobre su propia historia. «Cuando yo estaba en Cuba yo no salí nunca a protestar y no estaba en mi radar y si salía, mi mamá se moría». Por eso no exige a otros lo que ella misma no hizo, pero también eso le ayuda a trazar una línea moral que considera innegociable.
«Yo apoyo 100 por ciento al que tiene la valentía de hacerlo», declaró. Y añadió que su crítica apunta a un perfil muy específico: «A quien yo critico y me parece que es lo justo es al que si no tiene el valor de salir y hacerlo, que tampoco apoya a nadie, que sea indolente, que no le importe, que además muchas veces critica y juzga al que lo está haciendo, que lo está haciendo por él también».
Uno de los argumentos que más le indigna es el del «imperialismo pagador», la narrativa que el régimen cubano utiliza para deslegitimar a la oposición. Nuviola lo desmontó tirando de dato histórico. «Señores, abran los ojos, que a Fidel le dieron una cantidad de dinero para hacer esa revolución... Se lo dieron la gente aquí, hasta el gobierno de aquí le dio dinero; le dieron dinero en México. Eso no es nada nuevo que un pueblo busque financiación en otras naciones para llevar a cabo un propósito».
«Tampoco es cierto que las Damas de Blanco, que los opositores, que todos reciben dinero de aquí. Eso no es verdad». Reconoció que algunos pueden recibir apoyo puntual, pero explicó el porqué: «Puede que reciban algunos una ayuda, un apoyo, porque no pueden comprar nada, como les pasa que los desvinculan de la sociedad y pasan a ser unos fantasmas dentro de Cuba».
La artista puso un ejemplo gráfico de lo que considera inaceptable: hombres que graban con sus teléfonos cómo golpean o detienen injustamente a alguien en la calle, mientras son las mujeres del barrio quienes intervienen físicamente para impedirlo. «Tú no puedes ser parte del problema», sentenció.
Su mensaje central fue claro y sin ambigüedades: «El tema aquí es que si tú no vas a hacer nada, no seas un obstáculo para el que lo está haciendo».
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