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En medio de la crisis energética que afecta Cuba los obreros que trabajan en las reparaciones de las envejecidas termoeléctricas de la isla describen el desgaste extremo que sufren en turnos de hasta 14 horas seguidas, temperaturas de 60 grados dentro de las calderas y 150 metros de altura sobre el suelo.
Así transcurrieron las 90 horas del más reciente mantenimiento de la central termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas, según un reportaje publicado este miércoles por el diario oficialista Granma.
La intervención, motivada por una avería en el recalentador de alta temperatura que causaba un elevado consumo de agua e impedía estabilizar la carga, se extendió del seis al nueve de mayo.
«Dentro de la caldera el calor es infernal, uno tiene que tener cuidado con las medidas de protección porque los gases te pueden joder la salud y trabajar la cantidad de horas que requieren este tipo de intervenciones es realmente agotador», relató Norberto Padrón Ramos, el trabajador más veterano del equipo, con 38 años soldando en todas las termoeléctricas del país.
«Es un trabajo que a la larga te pasa factura, pero no me arrepiento de nada», subrayó.
Contó que participó además en el mantenimiento capital de la Guiteras en 2004, como parte de una selección nacional de técnicos.
Por su parte, la jefa del grupo de Seguridad y Salud en el Trabajo, Adaelsis Garcés Torreblanca, describe la presión que implica custodiar a una brigada experimentada que tiende a confiarse.
«Si alguien se parte una uña aquí arriba es mi responsabilidad, por eso tengo que ponerme fuerte con todo el mundo. Yo no me muevo de aquí arriba hasta que salga el último», agregó.
Tras las 90 horas de parada, la Guiteras arrancó en frío en la madrugada del 9 de mayo y, después de ocho horas de carga, alcanzó entre 200 y 210 megavatios de generación, muy por debajo de los 270 megavatios que podría aportar en condiciones óptimas.
El director técnico de la planta, Román Pérez Castañeda, reconoció que la instalación necesita un mantenimiento capital de al menos 180 días y que el último fue en 2010, pero que la situación del país no lo ha permitido.
Mientras tanto, la planta acumula 520 intervenciones de reparación planificadas que se van ejecutando en paradas cortas: «Aprovechamos estos momentos para adelantar algunas de las 520 intervenciones que tenemos planificadas, al menos las que se puedan resolver en el menor tiempo posible», explicó Castañeda.
El director también advirtió que las medidas de presión de Washington complican la adquisición de piezas y la contratación de asesoramiento técnico extranjero: «Esto es un golpe directo al sector energético nacional, nos obligan a colarnos por el hueco de una aguja para poder resolver».
La Guiteras es el bloque unitario más grande del Sistema Eléctrico Nacional de Cuba. El régimen prometió en agosto de 2025 un mantenimiento capital —el primero en la historia de la planta— para inicios de 2026, pero en diciembre de ese año el ministro de Energía Vicente de la O Levy lo pospuso por un «problema coyuntural».
En abril de 2026 volvieron a prometerse sin fecha concreta, y la planta volvió a salir del servicio por avería ese mismo mes.
Con el mantenimiento capital postergado indefinidamente y 520 reparaciones pendientes, los obreros de la Guiteras seguirán enfrentando condiciones extremas en cada intervención, sosteniendo con su esfuerzo físico una planta que el régimen no ha podido —ni ha querido— reparar de forma integral en más de 15 años.
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